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CUANDO NACIÓ EL HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DEL AMOR DE DIOS

Un 3 de noviembre de 1552, el contador de Su Majestad Carlos I, don Fernando de Somonte, y su esposa, doña Catalina de Reynoso, otorgaron formalmente una escritura de donación ante el escribano don Fernando de Medina. Mediante este documento, cedieron, de forma «pura, perfecta y acabada», un solar situado junto a la iglesia de San Sebastián para que el venerable Antón Martín pudiera construir un hospital. Pero ¿Quién era este hombre y qué le llevó a dedicar su vida al cuidado de los más necesitados?

¿QUIÉN ERA ANTÓN MARTÍN?

Su historia es una de las más singulares del Madrid del siglo XVI. De hombre pendenciero, movido por la venganza, pasó a convertirse en el principal continuador de la obra de san Juan de Dios y en uno de los grandes impulsores de la asistencia hospitalaria de su tiempo.

Antón Martín nació en Mira, Cuenca, en 1500. Tras la muerte de su padre y el nuevo matrimonio de su madre, adoptó el apellido materno, según la tradición familiar. Se independizó pronto junto a su hermano Pedro y desempeñó diversos oficios, entre ellos el de vigía frente a los piratas berberiscos en Valencia y el de guarda de aduanas en Requena.

Por aquel entonces, tenía fama de hombre orgulloso, bravo y pendenciero. Sin embargo, un trágico acontecimiento cambiaría para siempre el rumbo de su vida.

Su hermano Pedro fue asesinado en Granada por un hombre llamado Velasco, a raíz de una disputa de honor. Dominado por el deseo de venganza, Antón viajó a Granada con la intención de conseguir que el culpable fuera condenado a muerte. Logró que lo encarcelaran y que se dictara sentencia contra él.

Pero el destino quiso que, en las calles granadinas, se cruzara con un humilde religioso que pedía limosna para los pobres: Juan de Dios.

Al conocer los propósitos de Antón, Juan de Dios le suplicó, de rodillas y con un crucifijo en las manos, que perdonara al asesino de su hermano. Sus palabras, su humildad y su profunda fe conmovieron a aquel hombre dominado por el rencor, que terminó renunciando a la venganza y salvando la vida del condenado.

Aquel encuentro supuso un antes y un después. Antón Martín se convirtió en discípulo y colaborador de Juan de Dios, entregándose a partir de entonces al cuidado de los enfermos y desamparados.

Cuando Juan de Dios falleció en 1550, Antón Martín asumió la dirección del hospital de Granada y continuó su labor asistencial. Posteriormente, viajó a la Corte de Madrid para conseguir el respaldo real a la naciente comunidad hospitalaria y extender su obra benéfica.

EL HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DEL AMOR DE DIOS

Gracias al apoyo de la Corona, a la generosa donación de Fernando de Somonte y Catalina de Reynoso y a la colaboración de nobles y benefactores de la Corte, se puso en marcha la construcción de un hospital destinado a atender a los más necesitados.

El establecimiento, conocido como Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, se levantó en los terrenos que hoy ocupa la plaza de Antón Martín, que conserva en su nombre la memoria de aquel hombre que cambió la venganza por la caridad.

El hospital abrió sus puertas el 25 de noviembre de 1552, según la cronología tradicional de su fundación. Fue uno de los principales «hospitales de las bubas» de la época, dedicado de forma prioritaria al tratamiento de la sífilis, enfermedades de transmisión sexual y afecciones dermatológicas. Comenzó con 20 camas, y creció con los siglos hasta convertirse en un centro de referencia. Antón Martín, muere un 24 de diciembre de 1553, dejo una profunda huella en la asistencia sanitaria española. Su figura fue venerada desde su época, su nombre quedó ligado para siempre a la historia de Madrid.

En 1860 llegó el doctor José Eugenio de Olavide, considerado el padre de la dermatología en España así como a enfermos afectados por diversas dolencias, entre ellas la tiña, la sarna y la sífilis, enfermedades que suponían un importante desafío para la medicina de la época.

Creo el Museo Olavide, una extraordinaria colección de figuras de cera que reproducían distintas enfermedades de la piel y que constituyó un valioso recurso para la enseñanza médica.

DEL ANTIGUO HOSPITAL A LA MEDICINA MODERNA

Con el paso de los siglos, la institución hospitalaria vinculada a la Orden de San Juan de Dios experimentó diversas transformaciones y cambios de ubicación. En 1897, el hospital se trasladó a la calle del Doctor Esquerdo, donde se construyó un nuevo complejo asistencial organizado en pabellones. En la calle Atocha quedo la iglesia del Hospital, San Nicolas y San Salvador.

Aquel establecimiento continuó su labor durante décadas, hasta que cerró definitivamente a finales de 1966, en un contexto de profundos cambios en la medicina y en la organización de la asistencia sanitaria. En los terrenos que ocupó posteriormente el complejo hospitalario se desarrolló la Ciudad Sanitaria Provincial Francisco Franco, vinculada a la evolución del actual Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, sin embargo, ha mantenido viva la vocación asistencial de sus fundadores y continúa desarrollando su labor en numerosos centros sanitarios y sociosanitarios, entre ellos el Hospital San Rafael y diversas instituciones dedicadas a la salud mental, como la Clínica de Nuestra Señora de la Paz en la calle López de Hoyos, 259.

La historia de Antón Martín nos recuerda que, en ocasiones, un encuentro puede cambiar el rumbo de una vida. Aquel hombre que llegó a Granada dispuesto a vengar la muerte de su hermano terminó dedicando su existencia a cuidar de los demás. Y su legado permanece en el nombre de una plaza madrileña que, siglos después, sigue recordándonos una historia de perdón, solidaridad y asistencia a los más vulnerables.

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