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LA REINA ISABEL DE BORBÓN, GOBERNANTE Y MECENAS

FALLECIÓ EL 6 DE OCTUBRE DE 1644

El 6 de octubre de 1644 fallecía en Madrid, a los 41 años, Isabel de Borbón, reina consorte de España y primera esposa de Felipe IV. Hija del rey Enrique IV de Francia y de María de Médici, había nacido en Fontainebleau el 22 de noviembre de 1602. Su vida estuvo marcada por las alianzas dinásticas, la maternidad, la política y, de manera muy especial, por el arte y la cultura. Lejos de ser una figura meramente ceremonial, Isabel llegó a ejercer un papel político de considerable importancia y desarrolló, además, un destacado patronazgo artístico.

En 1615, cuando apenas contaba trece años, contrajo matrimonio por poderes con el príncipe Felipe, futuro Felipe IV de España. La boda formaba parte de una importante estrategia diplomática entre las monarquías francesa y española. Al mismo tiempo, el hermano de Isabel, Luis XIII de Francia, se casaba con la infanta española Ana de Austria, hermana del futuro Felipe IV.

Cuando Felipe IV accedió al trono en 1621, Isabel se convirtió en reina consorte de España y de Portugal, condición que mantuvo hasta su muerte en 1644.

Una maternidad marcada por la tragedia

La maternidad de Isabel estuvo marcada por numerosas pérdidas. De sus hijos, únicamente Baltasar Carlos y María Teresa llegaron a superar la primera infancia. El primero, nacido en 1629, fue jurado príncipe de Asturias y se convirtió en la gran esperanza sucesoria de la Monarquía. Baltasar Carlos falleció prematuramente en Zaragoza en 1646, con dieciséis años, dos años después de la muerte de su madre. Su desaparición provocó una grave crisis sucesoria, al quedar Felipe IV sin heredero varón directo.

Su hija María Teresa, nacida en 1638, tendría posteriormente un papel fundamental en las relaciones entre España y Francia. En 1660 contrajo matrimonio con Luis XIV, el Rey Sol, en el marco de la paz alcanzada entre ambas monarquías con el Tratado de los Pirineos. De esta unión nacería, varias décadas después, una línea dinástica que tendría una importancia decisiva en la historia de España.

Una reina con capacidad de gobierno

Uno de los aspectos menos conocidos de Isabel de Borbón es su actuación política.

Ejerció como regente de España en dos periodos, entre 1640 y 1642 y entre 1643 y 1644, durante las ausencias de Felipe IV, especialmente relacionadas con la guerra de Cataluña. El propio Museo del Prado destaca su creciente influencia política y el reconocimiento que alcanzó después de la caída del conde-duque de Olivares. Su intervención no fue meramente simbólica. Participó activamente en asuntos de gobierno y mostró iniciativa en momentos especialmente difíciles para la Monarquía Hispánica. Su posición fue adquiriendo mayor relevancia a medida que se debilitaba la influencia de Olivares.

La imagen de Isabel como reina capaz de intervenir en los asuntos de Estado quedó reflejada incluso en su representación artística. Su famoso retrato ecuestre de Velázquez, conservado en el Museo del Prado, no solo construye una imagen solemne de la soberana, sino que se ha relacionado también con la autoridad política que había demostrado como regente.

Isabel de Borbón, mecenas de las artes

Pero Isabel fue también una importante promotora artística.

Su educación en la corte francesa, unida al ambiente artístico de la corte de Felipe IV, favoreció su interés por las artes. En este aspecto coincidió con su esposo, uno de los grandes coleccionistas de pintura de la Europa del siglo XVII.

Uno de sus proyectos artísticos más importantes fue la renovación de sus aposentos privados en la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. Para su decoración impulsó un extraordinario conjunto de, al menos, 26 pinturas, en un proyecto que contó con la intervención de Isabel Clara Eugenia, gobernadora de los Países Bajos españoles y tía política de la reina. El conjunto es especialmente significativo porque reunió obras de algunos de los grandes artistas europeos del momento y constituye un magnífico ejemplo de los intercambios artísticos entre las cortes europeas del Barroco. Entre las obras se encontraba el conjunto más importante de pinturas atribuidas a Rubens que llegó a la corte española, con la excepción del Apostolado.

Isabel mantuvo además una estrecha relación con la imagen artística de la monarquía. Fue retratada por diferentes pintores de corte y, entre estas representaciones, destaca el magnífico retrato ecuestre realizado por Velázquez hacia 1635, una de las imágenes más conocidas de la reina.

También La coronación de la Virgen, de Velázquez, fue realizada para el nuevo oratorio de Isabel de Borbón en el Alcázar de Madrid, otro testimonio de su papel como promotora artística.

Una reina francesa que se convirtió en reina española

Isabel de Borbón había llegado a España siendo una adolescente francesa, destinada a sellar mediante su matrimonio una alianza política entre dos grandes monarquías europeas.

Sin embargo, con el paso de los años se convirtió plenamente en reina de la Monarquía Hispánica. Su actuación durante las crisis políticas de la década de 1640 contribuyó a construir una imagen de soberana con iniciativa propia, mientras que su patronazgo artístico la situó dentro de las grandes promotoras culturales de la Europa barroca.

Su muerte, el 6 de octubre de 1644, puso fin a una vida marcada por las pérdidas familiares, las responsabilidades políticas y el mecenazgo artístico.

Tenía 41 años.

Hoy, su retrato ecuestre en el Museo del Prado nos devuelve la imagen de aquella reina que, además de esposa de Felipe IV, fue regente, madre, promotora artística y protagonista de uno de los periodos más complejos de la Monarquía Hispánica.

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