Si paseamos por el barrio de Arganzuela nos encontramos con una calle que lleva el nombre de una mujer cuya vida estuvo marcada por la lucha política, la prisión y la defensa de los derechos de las mujeres: Juana Doña.
La antigua calle Batalla de Belchite pasó a llamarse calle de Juana Doña en 2018, como homenaje a esta madrileña, vecina de Arganzuela y figura destacada del movimiento feminista y antifranquista. La calle se encuentra junto a la de Juan de Vera y muy cerca de la antigua cárcel de Yeserías, hoy Centro de Inserción Social Victoria Kent, donde Juana visitaba a su compañero, Eugenio Mesón, encarcelado y posteriormente fusilado en 1941.

Nacida en Madrid en 1918, Juana Doña creció en el castizo barrio de Lavapiés y desde muy joven se vinculó al movimiento comunista. Durante la Guerra Civil colaboró en la resistencia de Madrid y formó parte de la Agrupación de Mujeres Antifascistas.
Tras la guerra comenzó para ella un largo periplo por las cárceles franquistas. Fue detenida y condenada a muerte en 1947. Eva Perón, durante su visita a España, intercedió para que la pena capital le fuera conmutada por treinta años de prisión. Juana pasó largos años encarcelada en centros como Ventas, Málaga, Segovia, Guadalajara y Alcalá de Henares.
La cárcel se convirtió también en un lugar de aprendizaje y solidaridad. Enseñó a leer a mujeres analfabetas y, al mismo tiempo, recibió formación de las maestras republicanas encarceladas.

Una vez en libertad continuó su actividad política y feminista. En el exilio impulsó el Movimiento por la Liberación e Igualdad de la Mujer (MELIM) y, durante la Transición, fue candidata al Senado por el PCE.

Pero Juana Doña también quiso dejar escrita la memoria de aquellas mujeres silenciadas por la dictadura. Entre sus obras destacan Desde la noche y la niebla, Gente de abajo, Mujer y Querido Eugenio, este último dedicado a su compañero.
Murió en Barcelona en 2003, a los 85 años.
Hoy, su nombre permanece en el callejero madrileño, precisamente en el lugar donde transcurrieron algunos de los episodios más dolorosos de su vida.
Una calle, un nombre y una historia que merece ser recordada.