MARTIN PARR. «CUESTIÓN DE GUSTOS»
Del 11 de septiembre al 31 de octubre de 2026
En la calle Divino Valles, 12, en el distrito de Arganzuela, encontramos la Galería Marc Bibiloni, un espacio que desde su inauguración se ha consolidado como una plataforma para la creación contemporánea, ofreciendo a los artistas un entorno abierto a la libertad creativa y al desarrollo de propuestas de gran formato.
Su programa combina la innovación tecnológica —como la impresión 3D— con disciplinas clásicas como la pintura y la escultura, convirtiendo la galería no solo en un espacio expositivo, sino también en un lugar de producción cultural y encuentro entre artistas, profesionales y público.
A las exposiciones se suman charlas, visitas guiadas, encuentros con artistas, talleres, presentaciones y programas de coleccionismo. Una programación que busca acercar el arte contemporáneo a públicos diversos y generar un espacio de diálogo en torno a la creación artística.
MARTIN PARR: UNA MIRADA INCÓMODA Y HUMORÍSTICA
Hasta el 31 de octubre, la Galería Marc Bibiloni presenta «Martin Parr. Cuestión de gustos», una exposición dedicada a uno de los fotógrafos británicos más reconocibles de las últimas décadas.

Martin Parr, nacido en Reino Unido en 1952 y fallecido en diciembre de 2025, comenzó a interesarse por la fotografía desde niño, influido por su abuelo George, fotógrafo aficionado. Estudió fotografía en la Politécnica de Manchester entre 1970 y 1973 y posteriormente desarrolló una extensa trayectoria internacional.
Miembro de Magnum Photos, de la que llegó a ser presidente, Parr fue también profesor y académico, fundador de la Martin Parr Foundation, en Bristol, y autor de una extraordinaria producción editorial: más de un centenar de libros como fotógrafo y numerosas publicaciones como editor. Sus fotografías forman parte de las colecciones de instituciones como la Tate Modern, el Centre Pompidou, el MoMA o el Getty.
Su lenguaje visual resulta inmediatamente reconocible: colores saturados, flash directo, encuadres audaces y escenas aparentemente cotidianas que, bajo su mirada, adquieren una dimensión social y antropológica.
El ocio, el consumo, el turismo de masas, la moda, las diferencias sociales y la globalización son algunos de sus grandes temas. Sus fotografías pueden resultar divertidas, ingenuas, ácidas o incluso incómodas, pero siempre nos obligan a mirarnos a nosotros mismos.
«Muchas veces mis fotos no tienen mucho gusto, y por eso resultan muy atractivas».
La frase resume bien la paradoja que atraviesa su obra. Parr convierte lo cotidiano, lo excesivo y aquello que solemos considerar vulgar en materia fotográfica. Su cámara observa nuestros gestos, nuestros objetos, nuestras costumbres y nuestras contradicciones con una mirada que tiene tanto de humor como de análisis social.
A través de su característico flash directo, incluso a plena luz del día, subraya lo ordinario y lo convierte en una provocación visual. Su trabajo recoge la herencia de fotógrafos como Tony Ray-Jones, pero la transforma mediante un lenguaje cromático que recuerda, en ocasiones, al universo de la publicidad y el consumo.

EL TURISMO, EL CONSUMO Y LA VIDA COTIDIANA
Una de sus series más emblemáticas es The Last Resort (1983-1985), realizada en New Brighton, localidad costera cercana a Liverpool.

Hijo de padres ornitologos, no tuvo experiencias infantiles de playa, por lo que es una de sus primeras series, las abarrotadas playas de New Brighton donde aparecen familias, niños, comida, basura, objetos cotidianos y escenas de ocio de la clase trabajadora británica. Parr fotografía ese universo sin idealizarlo: hay humor, ternura y afecto, pero también tensiones sociales y una mirada crítica hacia las formas de consumo y de ocio de su tiempo.
Con esta serie introduce de manera decisiva el color en su fotografía y comienza a consolidar el lenguaje visual que se convertiría en su sello personal.

Otra de sus series más conocidas es Common Sense (1999), donde lleva su mirada hasta los pequeños detalles de nuestra sociedad de consumo: alimentos industriales, labios maquillados, joyas, uñas esmaltadas, pieles bronceadas o souvenirs.

Los primeros planos y los colores saturados transforman estos objetos y fragmentos del cuerpo en auténticos documentos sociales. Lo aparentemente insignificante se convierte en protagonista.

EL SER HUMANO COMO OBJETO DE OBSERVACIÓN
En el segundo espacio de la galería, la exposición se aproxima especialmente al modo en que el lenguaje de Parr ha influido en el universo de la moda.
La vestimenta se convierte para él en una forma de comportamiento social. Observa abrigos de piel, labios retocados, uñas pintadas, joyas excesivas y símbolos de estatus como si estuviera realizando una clasificación científica de las costumbres humanas.

No es casualidad que su mirada tenga algo de taxónomo. La dedicación de sus padres a la ornitología, le permite desarrollar su capacidad de observación, clasificación y distinción de formas, colores, y comportamientos que después traslada a la fotografía.
En lugar de plumas, picos o alas, Parr observa abrigos, joyas, maquillajes, cuerpos y objetos. En lugar de especies animales, clasifica —con humor e ironía— los comportamientos humanos.
El mundo de la moda terminó adaptándose a su particular manera de mirar. Parr no buscaba el glamour tradicional, sino la autenticidad de aquello que tenía delante.

Él mismo explicaba en 2005:
«No sé nada de moda; no me interesan las marcas de diseño y no tengo ni una sola prenda de diseñador, salvo una: un suéter de Paul Smith. […] Llego al mundo de la moda en un estado de perfecta y dichosa ignorancia».
UNA MIRADA QUE PERMANECE
Martin Parr nos deja un inmenso archivo fotográfico y una fundación dedicada a preservar y difundir su legado.
A lo largo de su trayectoria consiguió algo aparentemente imposible: convertir en materia artística aquello que normalmente pasa desapercibido: Arrugas, cuerpos corrientes, profesiones olvidadas, objetos cotidianos, excesos, gestos y pequeñas escenas de nuestra vida diaria.

Su fotografía no pretende mostrarnos un mundo perfecto. Más bien nos coloca delante de un espejo.
Y quizá ahí reside su mayor aportación: hacer visible nuestra forma de vivir, de consumir, de divertirnos y de relacionarnos con los demás.
Porque después de mirar una fotografía de Martin Parr, resulta difícil volver a contemplar la vida cotidiana exactamente de la misma manera.
La exposición «Martin Parr. Cuestión de gustos» puede visitarse hasta el 31 de octubre en la Galería Marc Bibiloni, calle Divino Valles, 12, Madrid.