Joaquín Romualdo Gaztambide y Garbayo, un prolífico compositor nacido en Tudela, Navarra, el 7 de febrero de 1822, dejó un legado imborrable en el mundo de la música. Su vida estuvo marcada por una pasión desenfrenada por la composición y una búsqueda constante de la excelencia artística.

Desde una edad temprana, Gaztambide mostró un talento innato para la música. Criado por su tío paterno después de quedar huérfano, dedicó su vida al perfeccionamiento de sus habilidades musicales. Estudió solfeo, piano, composición y contrabajo, destacando rápidamente como músico versátil y talentoso.
En 1842, Gaztambide se trasladó a Madrid, donde continuó su formación en el Conservatorio de Música María Cristina bajo la tutela de Pedro Albéniz. Pronto se destacó en la escena musical madrileña, tocando en diversas orquestas y dirigiendo coros en teatros de renombre como el Teatro de la Cruz y el Teatro Español.
Sin embargo, fue en el género de la zarzuela donde Gaztambide dejó su huella más profunda. Como compositor y director del Teatro de la Zarzuela, contribuyó significativamente al desarrollo y la popularidad de este género musical. Sus obras, como «Un alijo en Sevilla» y «La mensajera», fueron aclamadas por el público y la crítica por igual.
Además de su trabajo en la zarzuela, Gaztambide también incursionó en la dirección de orquesta, colaborando con reconocidos teatros y sociedades musicales en España y en el extranjero. Su pasión por la música lo llevó a estrenar obras de renombrados compositores como Richard Wagner, demostrando su versatilidad y su compromiso con la excelencia artística.
Trágicamente, la vida de Gaztambide estuvo marcada por la enfermedad y la adversidad económica. Después de una exitosa gira por Cuba y México, regresó a España enfermo y arruinado financieramente. Su muerte en 1870 dejó un vacío en el mundo de la música, pero su legado perdura hasta el día de hoy.
El homenaje póstumo a Gaztambide fue un evento monumental en la historia cultural de España. Sus restos fueron trasladados a Tudela, su ciudad natal, donde se planeó erigir un mausoleo en su honor. Sin embargo, el destino tuvo otros planes, y el misterio en torno a sus restos perdura hasta nuestros días.