La Plaza Mayor de Madrid, testigo de innumerables eventos históricos, vivió su última corrida de toros el 18 de octubre de 1846, en honor a las dobles bodas reales de Isabel II y su hermana Luisa Fernanda. Esta celebración marcó el fin de una larga tradición taurina en este icónico lugar, impulsada por la iniciativa del concejal y cronista Ramón de Mesonero Romanos, quien transformó la plaza empedrándola y ajardinándola, relegando las corridas de toros al pasado.

Sin embargo, casi un siglo después, el 18 de junio de 1970, el Círculo de Bellas Artes decidió revivir esta tradición centenaria. Inspirados en las fiestas taurinas que solían celebrarse en el siglo XVII, se organizó un evento que transportó a los espectadores a esa época medieval. Los Hermanos Peralta protagonizaron la corrida, con emocionantes lidias de toros a caballo.
La Plaza Mayor, que una vez resonó con los rugidos de los toros y los vítores del público, volvió a cobrar vida. Más de 4.000 personas abarrotaron los graderíos, mientras que cientos más ocuparon balcones y tejados para presenciar el espectáculo.
Este evento no solo fue un homenaje a la rica historia taurina de Madrid, sino también una ocasión para revivir una parte importante de su patrimonio cultural. Aunque la Plaza Mayor ya no alberga corridas de toros, esta última celebración sirvió como un recordatorio de los emocionantes eventos que una vez se llevaron a cabo en este emblemático lugar.