En el corazón de Madrid, junto a la Biblioteca del Marqués de Valdecilla, se erige la majestuosa Iglesia de El Salvador, situada en la calle Noviciado, 5.
Esta iglesia, construida en 1913 por el arquitecto Luis López López, destaca por su llamativo estilo neomudéjar, muy popular en la época. López, conocido por su gusto ecléctico, también dejó su huella en Madrid con obras modernistas como el Taller de la Fundición Tipográfica de Richard Gans en la calle Altamirano 5, una joya que exploraremos en futuras publicaciones culturales.
La elección del estilo historicista para este templo reformista no fue accidental. Madrid alberga numerosos ejemplos de arquitectura de esa época, caracterizada por una fusión de estilos que incluyen el Modernismo, el Regionalismo, el Art Decó y la Secesión Vienesa. Por su valor histórico y artístico, la Iglesia de El Salvador está protegida por la Comunidad de Madrid.
La historia de esta iglesia se remonta a la reforma protestante. De tradición metodista-presbiteriana, forma parte de la Iglesia Evangélica Española. Sus raíces se hunden en el año 1870, cuando un misionero escocés llamado Jameson fundó la iglesia en la Plazuela del Limón, frente al Cuartel del Conde Duque, bajo el cuidado del Pastor Ruet y por iniciativa del Comité Evangélico Español. Más tarde, se trasladó a un antiguo edificio que había pertenecido a la Inquisición, antes de encontrar su hogar definitivo en la calle Noviciado.
El surgimiento de este tipo de instituciones religiosas fue un hito en la historia de España, impulsado por la Revolución Liberal de 1868, conocida como la “Gloriosa”, que permitió a los protestantes salir de la clandestinidad y abrir lugares de culto públicos. Desde entonces, la Iglesia de El Salvador ha sido un faro de fe y comunidad para muchas personas en Madrid.
En marzo de 1872, la congregación decidió establecerse como una iglesia independiente bajo el nombre de Iglesia de El Salvador, manteniendo su tradición presbiteriana. En 1873, se unió a la Iglesia Cristiana Española, marcando así el inicio de una nueva etapa en su historia.
Con el paso del tiempo, la congregación creció y necesitó instalaciones más amplias. En 1875, se trasladaron a un edificio en la calle Leganitos, donde compartieron espacio con otras organizaciones religiosas y sociales. Sin embargo, el deseo de tener un lugar propio los llevó a adquirir un terreno en la calle Noviciado, donde se construyó el edificio actual en 1915, bajo el pastorado de don Cipriano Tornos.
Desde entonces, la Iglesia de El Salvador ha sido un faro de fe y comunidad en el corazón de Madrid, manteniendo viva la llama de la Reforma del siglo XVI y brindando un refugio espiritual para generaciones de madrileños.
