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“SABES MAS QUE EL PERRO PACO”…..

La única herencia que quedó el Perro Paco fue un dicho popular madrileño que dice así: “Sabes mas que el perro Paco”.  Pero ¿quién fue el perro Paco?  El siglo XIX fue de idas y venidas políticas, de grandes cambios tecnológicos, de crecimiento demográfico… Pero hubo un protagonista que eclipso a todos, el Perro Paco.

Uno de los lugares de mayor éxito fue los cafés, donde se reunían los parroquianos, para hablar de política, de toros, teatro, mujeres, literatura, historia, tertulias que se alargaban hasta bien entrada la madrugada, a veces acababan en peleas.  Hoy solo se conservan unos pocos, como el Gijón, el Comercial.

Uno de los mas afamados, ya desaparecido fue el Café de Fornos, que abrió en 1870 en la esquina de la calle Alcalá con la calle Virgen de los Peligros, hoy se encuentra un Start Bucks.

Era un local lujoso, con tertulias literarias frecuentadas por Azorín, Pio Baroja, Manuel Machado. Por las noches solían acudir los espectadores del Teatro Apolo, con lo que cambiaba el cariz del lugar, se volvía, centro de juerga, citas…

En 1904, uno de los hijos del dueño, Manuel Fornos Colin, se suicida, pegándose un tiro en la cabeza en uno de los salones del café, con este tortuoso acontecimiento, comenzó su declive y cierre cuatro años después.

Entre todos los clientes había uno muy especial que lo visitaba todos los días, sin faltar uno, era el perro Paco, el madrileño mas famoso de la época, todos le conocían, su nombre salía en los periódicos, las mujeres le acariciaban, era un ídolo de masas.

En sus visitas diarias, el marques de Bogaraya, que pasaba allí las tardes se fijo en el perrillo, y le dio un día un chuletón, desde entonces a Paco le gusto la buena vida de los grandes nobles del momento.

El marques se encapricho el chucho, como le conoció el día de san Francisco de Asís, le llamo Paco, pero el perro nunca tuvo dueño, y fue libre de callejear por Madrid.

Todos los días hacia la ronda, del Café de Fornos, al Café   Suizo que estaba justo en frente, ganándose la confianza de todos los madrileños.  Se fue haciendo famoso, y aparecía en la prensa más veces que cualquier político o cantante. Era tal “celebrity” que los porteros nunca le negaban la entrada, se ganó el respeto de todos.

Le gustaba ir al teatro, a la ópera, al hipódromo. Era negro, no muy grande, de ninguna raza especial, un mestizo, de pecho blanco y pelo corto.

Una pasión del perro le costo la vida: los toros. No se perdía una sola corrida, hasta tenía su propio tendido. La plaza de toros en época el perro Paco se encontraba en el barrio de Goya, donde hoy se erige el Winzy Center, antes el Palacio de los Deportes. Su tendido era el 9.

Una de sus costumbres era la de saltar al ruedo entre toro y toro, realizaba piruetas y gracias que gustaban al público.  Un 21 de junio de 1882, Paco se presento a su cita con el toro, y un novillero realizo un par de faenas que iban a liarla.

En el momento que iba a darle muerte, el perro salto al ruedo, le comienza a ladrar, como riñéndole por la fatal faena, el torero le empujo, con tan mala pata que acabo dándole una estocada, el publico entro en colera al ver que heria al famoso perro. Finalmente, el perro murió de la estocada.

Tras su muerte fue disecado, expuesto en una taberna de Madrid, y tras unos allí, se le enterró en el Retiro. Se le quiso erigir una estatua. Y finalmente se le olvido.

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