En la calle Ancha de San Bernardo, número 80, se inauguró la Escuela Normal-Seminario Central de Maestros el 8 de marzo de 1839. En ese tiempo, España vivía bajo la regencia de María Cristina de Borbón, quien se apoyaba en el gobierno liberal para enfrentarse a Carlos María Isidro, el hermano del rey, que no aceptaba a su sobrina Isabel II como heredera del trono.
La política de desamortización puesta en marcha por el ministro Juan Álvarez de Mendizábal expropió el convento de religiosas franciscanas de Santa Clara, sobre cuyo solar se erigió este nuevo centro. En el futuro, este centro se convertiría en el Instituto de Bachillerato Lope de Vega. Este logro fue en gran parte gracias a su primer director, Pablo Montesino, profesor de «Principios Generales de Educación Moral, Intelectual y Física y Método de Enseñanza».
El sistema educativo español ya había sido configurado en gran medida por Pablo Montesino. La Ley Moyano de 1857, ocho años después de la muerte de Montesino, simplemente sancionó en un único texto legal sistematizado lo que ya estaba funcionando.
Esta ley estuvo vigente hasta 1898, cuando la reforma del ministro Gamazo reorganizó las Escuelas Normales, tanto masculinas como femeninas. Sin embargo, no fue hasta 1914 que se unificó en un solo plan de estudios la formación para ambas escuelas.
Este hito culminó un largo proceso de intentos sucesivos de establecer en España una política educativa, que comenzó en el último tercio del siglo XVIII. Durante esta época, una minoría de españoles conocidos como los ilustrados intentaron transformar la nación.

La reforma educativa emprendida por los ilustrados fue verdaderamente gigantesca, abarcando la enseñanza primaria, profesional y superior. En lugares como Gijón, Vergara y Murcia, se comenzaron a impartir nuevas formas de enseñanza. En 1771, una Real Provisión del gobierno estableció los «requisitos y circunstancias» para que un maestro pudiera ejercer como tal.
Otros intentos notables para llevar a cabo la formación de maestros incluyeron la creación de una Academia Pública en 1780, tras la supresión de la Hermandad de San Casiano, una organización gremial de maestros de Madrid con casi un siglo de existencia.
Otro esfuerzo importante de los ilustrados fue el “Real Instituto Militar Pestalozziano de Madrid”, inaugurado en 1806. Es relevante resaltar el carácter de escuela normal que tuvo y el papel que desempeñó en la difusión de las obras de Pestalozzi, las cuales influyeron en reformas educativas posteriores.
