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Descubre el Palacio de Don Andrés Gutiérrez: Una Joya Arquitectónica en la Calle Alfonso XII, 32

Sumérgete en la majestuosidad del Barrio de los Jerónimos, una zona emblemática impregnada de historia y elegancia en pleno corazón de Madrid. En esta vibrante urbe, se erige el Palacio de Don Andrés Gutiérrez, una obra arquitectónica que fusiona la belleza clásica con toques de modernidad, ubicada en la distinguida calle Alfonso XII.

En el siglo XIX, esta calle se convirtió en el epicentro del nuevo Barrio de los Jerónimos, enriquecido por la presencia del Monasterio e iglesia de los frailes Jerónimos y el Real Sitio del Buen Retiro, un oasis de esparcimiento real. Sin embargo, en 1865, bajo el reinado de Isabel II, el déficit económico llevó a la venta de parte de los jardines del Buen Retiro, un hecho denunciado por destacadas figuras de la época como Emilio Castelar.

Desde sus inicios, la calle Alfonso XII atrajo a la aristocracia y la alta burguesía, convirtiéndose en un enclave de lujo y distinción. En este contexto, Don Andrés Gutiérrez encargó la construcción de su palacio al renombrado arquitecto José Marañón Gómez-Acebo en 1887. El resultado fue un edificio de estilo clasicista, elegante en su sobriedad.

Sin embargo, en 1927, los herederos de Don Andrés aprovecharon una nueva normativa municipal para expandir el edificio, añadiendo dos pisos y un ático. Para esta transformación, se contó con el talento del arquitecto Fernando García Navia, reconocido por su enfoque modernista. García Navia convirtió el edificio en una verdadera joya arquitectónica, dotándolo de elementos inspirados en el estilo medieval, como torres circulares y agudas cubiertas de pizarra.

El palacio inicial de Marañón albergaba dos viviendas por planta, además de locales comerciales en la planta baja. Con un estilo ecléctico que combinaba elementos clásicos y neomudéjares, el edificio era un testimonio de la época en la que fue construido. La intervención de García Navia respetó la estructura original, agregando un toque de modernidad en el cuarto piso, que sirvió como transición hacia la ampliación.

Una anécdota fascinante sobre este palacio es que albergó a la renombrada escritora Concha Espina, autora de obras como «La Esfinge Maragata», quien vivió en el edificio en sus últimos años, siendo ya mayor y ciega.

El Palacio de Don Andrés Gutiérrez es mucho más que un edificio histórico; es un testimonio vivo de la evolución arquitectónica de Madrid y un reflejo del esplendor de la Belle Époque. Sumérgete en su esplendor y déjate cautivar por la magia de este icónico lugar.

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