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El Atentado Contra Amadeo I: Un Capítulo en la Historia de Madrid

En las crónicas de la historia madrileña, un suceso marcó un hito en el reinado de Amadeo I de Saboya y su esposa María Victoria: el atentado del 18 de julio de 1872. Este acontecimiento tuvo lugar en la antigua calle Nueva, hoy conocida como Calle del Arenal, un sitio que ahora queda grabado en la memoria colectiva de la ciudad.

Antes de adentrarnos en los detalles de este atentado, es importante contextualizar el escenario en el que ocurrió. La Calle del Arenal, que recibió su nombre tras el incendio de la Plaza Mayor en 1790, era el escenario de comercios y tabernas emblemáticas. Entre ellas, destacaba el Antiguo Montañés, más tarde conocido como Casa Santos, donde el reconocido escritor Pérez Galdós ambientó parte de su obra.

Fue en este histórico lugar donde se fraguó el plan que cambiaría el curso de la historia de España. En pleno recorrido por la Calle del Arenal, Amadeo I y su esposa fueron blanco de un ataque perpetrado por individuos armados con trabucos. A pesar de los intentos de persuasión desde el Palacio para que el rey no saliera, Amadeo decidió desafiar los rumores de atentado y continuar con su rutina diaria.

El atentado, aunque no alcanzó su objetivo, dejó una marca indeleble en la historia de España. Amadeo I, conocido como el «rey efímero», apenas contaba con 31 años cuando ascendió al trono. Sin embargo, su reinado de tan solo tres años estuvo marcado por la inestabilidad política y social que siguió al destronamiento de la reina Isabel II.

Después del atentado, Amadeo I demostró su valentía al enfrentarse a la adversidad y ganó el aprecio del pueblo madrileño. Sin embargo, este afecto no duró mucho, y pronto se vio obligado a renunciar al trono, dando paso a un período de inestabilidad que culminaría con la Primera República Española.

Pérez Galdós inmortalizó este episodio en su obra, situando la conspiración en la Taberna del Montañés, donde los conspiradores tramaron el ataque contra el monarca. En este contexto, el relato de Galdós cobra vida, ofreciendo una visión única de los eventos que sacudieron a la sociedad madrileña de la época.

Después del atentado, Amadeo I visitó el lugar del suceso, donde fue recibido con muestras de aprecio por parte de los ciudadanos. Una mujer dueña de la taberna le ofreció un proyectil que había quedado incrustado en el local como recuerdo del incidente. Con su habitual cortesía, el monarca agradeció el gesto y regresó a Palacio escoltado por una multitud agradecida por su valentía y dedicación al país.

El atentado contra Amadeo I quedó grabado en la memoria de Madrid como un capítulo crucial en la historia de España, recordándonos la importancia de la valentía y el compromiso en tiempos de adversidad.

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