El antiguo Hotel Roma es el primer edificio terminado en la Gran Vía. Diseñado por el arquitecto Eduardo Reynals Toledo, quien firmó los planos en 1913, fue inaugurado por el rey Alfonso XIII en 1915. Presenta fachadas elegantes, con un basamento almohadillado, balcones corridos en el piso principal, ventanas con frontones curvos, un ático de remate y una potente cornisa volada. La imagen más representativa del edificio era una cartela con el nombre del hotel y una estatua en bronce de La Loba Capitolina.
Tras la Guerra Civil, el edificio pasó a ser la sede del Banco Ibérico, con intervenciones a cargo del arquitecto Manuel Cabanyes, quien reformó todo el inmueble. En los años 60, se realizó otra reforma que despojó la fachada de muchos de sus elementos decorativos. Nuevamente, en 2001, el edificio fue reformado para albergar a la Consejería de Justicia de la Comunidad de Madrid.
Hotel Roma de la Gran Vía
La estatua original que coronaba el Hotel Roma se retiró cuando el hotel dejó de serlo. El paradero de aquella loba es parte de otra leyenda: se dice que su bronce se fundió, que se tiró a la basura, o que acabó en la casa de una familia de la alta sociedad madrileña. Hoy, 80 años después, una réplica de aquella estatua vuelve a coronar el edificio, donde se instalará una gran tienda de siete plantas y más de 5000 m² para ir de compras.
