30 de junio de 1598. Felipe II abandona por última vez el Real Alcázar de Madrid. Apenas puede moverse. La gota, la artrosis, la hidropesía y unas dolorosas úlceras han convertido cualquier gesto en un suplicio. Sentado en una silla de manos especialmente adaptada por su ayuda de cámara, inicia un viaje de apenas cincuenta … Sigue leyendo