Del 10 de septiembre al 3 de noviembre
Real Jardín Botánico de Madrid
Sala de Exposiciones María Teresa Tellería
N.º 19 del plano del Jardín Botánico
Callejeartemadrid estrena este otoño visitando una exposición pequeña e íntima, en un espacio que ya nos resulta familiar: la Sala de Exposiciones María Teresa Tellería del Real Jardín Botánico, junto a la colección de bonsáis.
Botánica doméstica reúne una selección de pinturas, dibujos, acuarelas e ilustraciones del artista madrileño Jorge Bayo Lon, licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Su trayectoria profesional, de más de dos décadas, incluye la beca de la Cátedra de Paisaje de la UCM y los Premios de Creación Artística de la Comunidad de Madrid. Su obra se ha presentado, entre otras instituciones, en la Galería Ansorena y el MUSAC.

Bayo explora la belleza del mundo orgánico y vegetal desde la intimidad de lo cotidiano. Pequeñas flores, hojas, plantas de interior, colores sutiles… elementos que muchas veces pasan desapercibidos y que el artista observa con una mirada atenta, casi científica, para convertirlos en materia artística.
Como señala la comisaria de la exposición, Virginia Villalobos, es «la complicidad de quien pinta por amor a la pintura», alguien capaz de plasmar «lo extraordinario de la cotidianeidad» y convertir lo común en inolvidable y lo efímero en permanente.
El título, Botánica doméstica, resulta especialmente apropiado. Las obras de Bayo poseen una gran delicadeza y, al mismo tiempo, incorporan pensamientos, reflexiones y pequeñas anécdotas personales que enriquecen aquello que vemos.
Sus cuadernos de viaje, realizados a lápiz; los óleos sobre papel vegetal, que crean una sugerente sensación de doble visión; las flores que parecen desvanecerse; las plantas de interior; los rincones íntimos de una casa o la presencia de las mascotas… Todo forma parte de un universo cercano, doméstico y profundamente personal.

Una pintura que invita a detenerse y mirar. Quizá como ese lugar confortable que Matisse imaginaba al hablar de una obra capaz de proporcionar al espectador la sensación de estar sentado ante una chimenea, en un buen sofá.

Con rigor, tesón y delicadeza, Bayo trabaja sobre diferentes superficies aquello que despierta su interés por su forma, su textura o su color. El propio artista recuerda que visitar el Jardín Botánico fue durante años una constante, un privilegio que podía disfrutar sin salir de Madrid.

Su trabajo parte muchas veces del desafío de enfrentarse al blanco del papel y dejar que respire. Reduce la composición a elementos mínimos y concentra toda la atención en ellos, con pinceladas rápidas y precisas que fluyen gracias a su dominio técnico. Otras veces recurre al lápiz o al rotulador para captar únicamente lo esencial.

En algunas de sus piezas se intuye también una inspiración japonesa, especialmente en los kakemonos, término que significa literalmente «objeto que cuelga». Se trata de un formato tradicional japonés: un pergamino o rollo vertical de pintura o caligrafía sobre papel o seda, concebido para ser colgado en una pared. Tradicionalmente incorpora cilindros en sus extremos que ayudan a mantenerlo plano y tensado.

Bayo lleva este formato a su propio lenguaje. Sustituye los materiales tradicionales por papel de poliéster y, en lugar de los habituales soportes, utiliza sencillas pinzas doradas. El resultado es ligero, frágil y contemporáneo.
En estas piezas aparece también una idea que parece resumir buena parte de su filosofía artística y vital:
«Estamos de paso, no hay que forzar que las cosas sean distintas».
Una frase que encaja perfectamente con una exposición que nos invita, precisamente, a detenernos ante aquello que normalmente no miramos: una flor, una hoja, una sombra, un rincón de nuestra casa.
Una botánica cercana, doméstica e íntima, que convierte lo cotidiano en algo digno de ser contemplado.