Efemérides

EL 2 DE JUNIO DE 1909 NACE LA BANDA SINFÓNICA MUNICIPAL DE MADRID

El 2 de junio de 1909 nacía oficialmente la Banda Sinfónica Municipal de Madrid. Su presentación tuvo lugar en el Teatro Español y marcó el inicio de una de las instituciones musicales más queridas y longevas de la capital.

Aunque hoy resulta difícil imaginar Madrid sin los conciertos dominicales del Retiro, la creación de una banda municipal estable fue un proyecto que tardó décadas en hacerse realidad. Desde 1836 se sucedieron diversas iniciativas impulsadas por políticos, aristócratas y aficionados a la música, pero ninguna logró consolidarse. Hubo que esperar hasta comienzos del siglo XX para que una figura clave transformara aquella vieja aspiración en una realidad.

Ese hombre fue Nicolás de Peñalver y Zamora. Nacido en La Habana en 1853, pertenecía a una familia de larga tradición nobiliaria vinculada a Cuba. Tras trasladarse a España estudió Derecho entre Oviedo y Madrid y desarrolló una brillante carrera política que le llevó a ser diputado, senador y alcalde de Madrid en tres ocasiones. A la muerte de su padre heredó el título de III Conde de Peñalver y posteriormente se convertiría también en V Duque de Arco.

Durante su tercer mandato como alcalde, entre 1907 y 1909, realizó un viaje a Valencia acompañado por varios concejales para asistir a la célebre Feria de Julio. Allí quedó impresionado por la calidad de la banda municipal valenciana, sostenida íntegramente por el Ayuntamiento, que proporcionaba instrumentos y salarios a sus músicos. Convencido de que Madrid necesitaba una institución semejante, regresó a la capital decidido a impulsar el proyecto.

La propuesta fue presentada al Ayuntamiento y aprobada el 4 de agosto de 1908 por una amplia mayoría. Apenas nueve meses después, la nueva Banda Municipal estaba preparada para debutar.

La organización de la agrupación recayó en José Garay y, sobre todo, en Ricardo Villa, quien acabaría convirtiéndose en el alma de la institución. Ambos diseñaron una plantilla innovadora para la época. Frente al modelo tradicional de banda militar, Villa apostó por una formación de carácter sinfónico, incorporando violonchelos, contrabajos, arpa, maderas, metales y percusión para lograr una sonoridad mucho más rica y equilibrada.

La convocatoria de plazas despertó una enorme expectación. Tras una exigente oposición fueron seleccionados 88 profesores. El Ayuntamiento invirtió cerca de 50.000 pesetas en la adquisición de instrumentos procedentes de distintos países, una cifra muy considerable para aquellos años.

Los músicos comenzaron a ensayar diariamente en la Academia situada en la Costanilla de San Pedro número 3. Durante meses trabajaron intensamente para conseguir la compenetración necesaria y adaptar numerosas partituras a aquella novedosa formación. Ricardo Villa compuso además una obra destinada a abrir el concierto inaugural: la Marcha Solemne, dedicada a Alfonso XIII.

Finalmente llegó la fecha señalada.

La noche del 2 de junio de 1909 la Banda Sinfónica Municipal de Madrid se presentó oficialmente en el Teatro Español ante un público entusiasta. Al acto asistieron las infantas Isabel y Teresa, así como el infante Fernando.

El programa incluía obras de gran prestigio internacional:

  • Marcha Solemne, de Ricardo Villa.
  • Andante Cantábile, de Tchaikovsky.
  • Rapsodia Húngara nº 2, de Liszt.
  • Obertura de Oberón, de Weber.
  • Fantasía de La Walkyria, de Wagner.

El éxito fue rotundo. La crítica destacó la calidad artística de la nueva agrupación y muy pronto comenzaron los conciertos en otros escenarios emblemáticos de Madrid, como el Teatro Real, el Paseo de Recoletos y, especialmente, el quiosco de música del Parque del Retiro, espacio que acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos inseparables de la banda.

Si la institución logró consolidarse fue gracias al talento y la visión de su primer director.

Ricardo Villa González había nacido en Madrid en 1873, en la calle Pelayo. Recibió sus primeras enseñanzas musicales de los monjes de la iglesia de Montserrat y posteriormente estudió en el Conservatorio de Madrid bajo la dirección del gran violinista Jesús de Monasterio.

Con apenas diecisiete años ya formaba parte de la orquesta del Teatro Apolo y colaboraba como músico en la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat. Tras graduarse con las máximas calificaciones en 1898, ingresó en la orquesta del Teatro Real y en la Sociedad de Conciertos de Madrid. Más tarde dirigiría las bandas municipales de Gijón y Santander, además de ocupar el cargo de director musical del Teatro Real.

Pero su gran legado llegaría en 1909 con la creación de la Banda Municipal de Madrid.

Durante veinticinco años estuvo al frente de la formación y convirtió los conciertos públicos en una auténtica herramienta de difusión cultural. Bajo su batuta se celebraron más de mil actuaciones, acercando la música clásica a miles de madrileños que nunca habían pisado un gran teatro.

Gracias a Ricardo Villa, la música sinfónica salió de los salones aristocráticos y llegó a plazas, paseos y jardines. La Banda Municipal se convirtió así en una auténtica escuela musical al aire libre para varias generaciones.

Por ella han pasado posteriormente directores tan destacados como Pablo Sorozábal, Enrique García Asensio o Jan Cober, responsable de la formación desde 2020.

Más de un siglo después de aquel histórico concierto del Teatro Español, la Banda Sinfónica Municipal sigue formando parte de la vida cultural madrileña. Cada temporada, entre mayo y septiembre —con la excepción del mes de agosto—, sus conciertos gratuitos continúan reuniendo a centenares de personas en el quiosco de música del Parque de El Retiro.

Pocas instituciones representan mejor la vocación de acercar la cultura a todos los ciudadanos. Un legado que comenzó aquel 2 de junio de 1909 y que, más de cien años después, sigue sonando entre los árboles de Madrid.

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