Thomas Houseago en el jardín de Banca March · Calle Castelló, 75 · Madrid
En una de esas tardes luminosas de primavera madrileña, CallejeArteMadrid ha tenido la oportunidad de descubrir un auténtico oasis urbano donde naturaleza y arte contemporáneo dialogan en perfecta armonía. Se trata del jardín de Banca March, en su sede de la calle Castelló, 75, que abre sus puertas al público desde el 1 de mayo hasta el 31 de octubre.
Un privilegio poco habitual: más de 1.600 m² de jardín en pleno centro de Madrid, visitables mediante reserva previa a través de la propia entidad para garantizar el control de aforo. El horario es amplio —de lunes a sábados y festivos de 10:00 a 20:00, y domingos hasta las 14:00—, lo que permite disfrutar con calma de este espacio único.

UN JARDÍN ENTRE SOMBRA Y ARTE
El recorrido combina un cuidado diseño paisajístico con una rica variedad vegetal: castaños de Indias, magnolios, madreselvas, espinos, bambú… Un entorno pensado para el paseo sereno, donde no faltan un estanque, un cenador o una pérgola que invitan a detenerse.
Entre esta vegetación aparecen obras de arte contemporáneo, algunas de carácter permanente, como las de Cristina Iglesias, cuyo laberinto de bronce patinado evoca un bosque húmedo, casi orgánico, profundamente vinculado a su paisaje natal; o la escultura de Blanca Muñoz, que transforma el acero en formas sinuosas y ligeras, desafiando la rigidez del material.

THOMAS HOUSEAGO: ESCULTURA ENTRE LO PRIMITIVO Y LO CONTEMPORÁNEO
Este año, el jardín se convierte además en escenario de la primera gran exposición en España dedicada al escultor británico Thomas Houseago, organizada con motivo del centenario de la entidad.
Siete esculturas monumentales ocupan el espacio, transformándolo en un museo al aire libre gratuito. Sus obras, de apariencia totémica y casi primitiva, están realizadas con materiales tradicionales como yeso, bronce o aluminio, combinados con elementos industriales como varillas de hierro o cáñamo.
Entre ellas destacan piezas como Large Walking Figure I (Leeds) (2013), de casi cinco metros de altura, o la reciente Janus – Mirror – Figure (2025), que sintetiza esa dualidad tan característica en su trabajo: pasado y presente, tradición y experimentación.

UN LENGUAJE ENTRE TRADICIÓN Y MODERNIDAD
La obra de Houseago sitúa la figura humana en el centro de su investigación artística. Su lenguaje establece un puente entre la escultura clásica y las corrientes modernas, con claras resonancias de artistas como Auguste Rodin, sin renunciar a influencias de la cultura contemporánea.
El resultado es una obra poderosa, expresiva, donde lo inacabado, lo fragmentario y lo estructural forman parte del propio discurso estético. Sus figuras parecen surgir del material, mostrando tanto su construcción como su fragilidad.

UN MUSEO INESPERADO EN LA CIUDAD
Esta iniciativa convierte un espacio habitualmente cerrado en un lugar de encuentro entre el arte y la ciudadanía. Una oportunidad excepcional para acercarse al arte contemporáneo fuera de los circuitos tradicionales, en un entorno que invita a mirar, pasear y reflexionar.
Madrid suma así un nuevo enclave cultural donde perderse entre esculturas, sombras y silencio.
