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NACE LA INFANTA DE CATALINA DE ARAGON. 16 DE DICIEMBRE DE 1485

Catalina de Aragón, quinta y última hija de los Reyes Católicos, nació el 16 de diciembre de 1485 en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, residencia habitual de los arzobispos de Toledo y lugar frecuentado por sus padres. Desde su nacimiento, Isabel y Fernando desearon verla ocupar el trono de una de las cortes más influyentes de Europa: Inglaterra.

FLANDES, Juan de_Retrato de una Infanta Catalina de Aragón (?), c. 1496_141 (1930.36)

Fue comprometida con el príncipe de Gales, Arturo Tudor. Sin embargo, el futuro rey falleció apenas cinco meses después de la boda, dejando viuda a Catalina con tan solo 15 años. A partir de ese momento se sucedieron complejos problemas diplomáticos entre las cortes inglesa e hispana, marcados por tensiones, amenazas e incertidumbre. Finalmente, se alcanzó una solución que permitió a Catalina permanecer en Inglaterra y contraer matrimonio con el hermano de Arturo, Enrique, heredero al trono. Así, Catalina se convirtió en reina de Inglaterra.

La fortuna no acompañó a la reina en su vida familiar. Tras numerosos embarazos fallidos y la muerte temprana de varios hijos, solo sobrevivió una hija, María, después de doce años de intentos, esperanza y dolor.

El drama se agravó con la aparición de Ana Bolena, dama de la corte, y las intrigas que rodearon la solicitud de nulidad del matrimonio por parte de Enrique VIII. El papa Clemente VII se negó a concederla, presionado, entre otros, por el emperador Carlos I, sobrino de Catalina. Ante la negativa papal, Enrique VIII repudió a Catalina y presentó a Ana Bolena como su legítima esposa. En 1534, el rey rompió con Roma mediante el Acta de Supremacía, creando la Iglesia anglicana y proclamándose jefe supremo de la misma.

Catalina de Aragón, conocida como la “Reina alcalaína”, fue madre de María I de Inglaterra, quien más tarde contraería matrimonio con Felipe II, rey de España. Nunca fue regente de las islas británicas —que en el siglo XVI incluían Irlanda— debido a las cláusulas matrimoniales destinadas a salvaguardar la independencia inglesa.

Tras 24 años de matrimonio y la imposibilidad de engendrar un heredero varón, Enrique VIII se divorció de Catalina para casarse con Ana Bolena, antigua dama de compañía de la reina. Catalina, sin embargo, siempre se consideró la legítima esposa del rey y, por tanto, reina consorte de Inglaterra. Nunca le faltó el apoyo popular, aunque fue apartada de la corte y relegada al título oficioso de “princesa viuda”, en referencia a su anterior matrimonio con Arturo Tudor.

Catalina falleció el 7 de enero de 1536 en el castillo de Kimbolton y fue enterrada en la catedral de Peterborough. Enrique VIII no permitió que recibiera funerales de reina, considerándola únicamente la viuda de su hermano. No obstante, el pueblo le rindió un profundo luto y, aún hoy, cada 29 de enero se celebran actos conmemorativos en su memoria en esta ciudad del condado de Cambridgeshire.

La reina mantuvo siempre un fuerte vínculo con Alcalá de Henares, ciudad complutense de gran relevancia cultural y religiosa. Aunque pasó gran parte de su vida fuera de España, nunca perdió el contacto con sus raíces, y la educación recibida en la corte de sus padres influyó decisivamente en su forma de gobernar y en la defensa de los intereses españoles en Inglaterra.

Su legado en Alcalá es tanto histórico como simbólico. La ciudad le dedicó el Parque Catalina de Aragón, conocido popularmente como el Parque de la Duquesa, situado entre las calles San Vidal y Gardenia, en el Distrito II. Asimismo, cuenta con una estatua a los pies del Palacio Arzobispal, cerca del convento de San Bernardo, conocido como “Las Bernardas”, y próxima también a la estatua de su madre, la reina Isabel.

La escultura, realizada en bronce en 2007 por el escultor canario Manuel González Muñoz, representa a una joven serena, vestida con sobriedad, símbolo de esperanza, ternura, inteligencia y delicadeza. En sus manos sostiene una rosa y un libro.

Manuel González Muñoz, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1965, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes San Miguel Arcángel de Santa Cruz de Tenerife y uno de los escultores canarios más destacados de la actualidad. Su obra refleja una profunda vinculación con el Renacimiento clasicista y una evolución desde un primer dramatismo hacia una sensual serenidad en sus creaciones más recientes.

Catalina de Aragón fue una excelente embajadora de su tiempo. Participó activamente en la vida social y política de la época, ejerció un destacado mecenazgo sobre humanistas y universidades, y sobresalió como estadista. Su figura fue reconocida por intelectuales como Erasmo de Rotterdam y Luis Vives, consolidando así su lugar en la historia europea.

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