Efemérides

Entre risas y clásicos: la huella eterna de Antonio Riquelme

Hijo y nieto de artistas, Antonio Riquelme nació en el seno de una familia profundamente ligada al teatro. Su padre, José Riquelme, fue director y actor de cine, además de alcanzar notoriedad en los escenarios y llegar a ocupar el cargo de director escénico del Teatro de la Zarzuela. Sin embargo, Antonio quedó huérfano de padre con tan solo nueve años. Su madre, Elena Salvador, también fue actriz de teatro. Y de su abuelo, Antonio Riquelme, heredó la tradición y el nombre: uno de los actores más célebres del último tercio del siglo XIX y pionero del género chico.

Con una figura alta y desgarbada, y una nariz prominente que marcaría su físico, Antonio Riquelme se convirtió pronto en uno de los grandes cómicos del cine español, especialmente entre las décadas de 1940 y 1960. Compartió pantalla con nombres como José Luis López Vázquez, Fernando Fernán Gómez, Manolo Morán, Antonio Ozores, Pepe Isbert, bajo la dirección de grandes maestros como Luis García Berlanga, Rafael Gil, Edgar Neville o Ladislao Vajda.

Su carrera comenzó en el teatro, dentro de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En los años 20 y 30 trabajó en la Compañía de Tirso Escudero, además de participar en cintas de cine mudo como La Mano (1916) o El fantasma del castillo (1919). No obstante, fue tras la Guerra Civil cuando alcanzó su verdadero reconocimiento en la gran pantalla, consolidándose como uno de los actores más populares del país.

 

En su filmografía brillan títulos inolvidables: Los ladrones somos gente honrada, adaptación de Jardiel Poncela; La torre de los siete jorobados de Edgar Neville; La Lola se va a los puertos, basada en la obra de los hermanos Machado y protagonizada por Juanita Reina.

En 1931 nació su hijo Juan Riquelme, que alcanzó cierta notoriedad como cantaor en los años 60 y participó en películas dirigidas por Pedro Lazaga.

Durante los años 50, su carrera vivió una etapa especialmente prolífica: La Revoltosa, Jeromín —que le valió el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor actor secundario—, Nadie lo sabrá, Novio a la vista o Felices Pascuas de Juan Antonio Bardem, son solo algunos ejemplos.

Antonio Riquelme falleció en 1968 a los 73 años, dejando un legado inolvidable de interpretaciones clásicas. Su última película estrenada fue el musical La niña del patio.

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