Madrid siempre ha sido una ciudad profundamente arraigada en la tauromaquia. Durante años, la Plaza Mayor fue el escenario principal de las corridas de toros, hasta que en 1848, con motivo de las dobles bodas de Isabel II y Luisa Fernanda, se llevaron a cabo los últimos festejos taurinos en dicho lugar. Sin embargo, mucho antes de eso, desde 1749, Madrid ya contaba con una plaza de toros ubicada en el comienzo de la actual calle Serrano, muy próxima a la Puerta de Alcalá. Esta plaza estuvo en funcionamiento hasta 1874, cuando se decidió su demolición para dar paso a la Plaza de Toros de Fuente del Berro, situada en la actual Plaza de Felipe II, donde hoy se encuentra el Wizink Center. Finalmente, en 1934 se construyó la Monumental Plaza de Toros de Las Ventas.
La primera plaza de toros fija y estable, aunque provisional, fue la instalada en el paraje conocido como «Casa Puerta», en la Dehesa de la Villa, muy cerca del río Manzanares. A lo largo del tiempo, se erigieron otras tres plazas de toros circulares de madera, pero la definitiva fue construida por decreto de Fernando VI en 1754, y fue donada a los Reales Hospitales General y de la Pasión, con la condición de que administraran y destinaran los beneficios a obras de auxilio y beneficencia.
La dirección de la obra se atribuye comúnmente a Ventura Rodríguez y Francisco Moradillo, aunque se han encontrado planos fechados en 1749 firmados por Sachetti. La estructura inicial constaba de una base de madera en los tendidos, con un exterior de cal y canto, y una fachada de mampostería enfoscada y sin decoración. Posteriormente, el graderío de madera fue reemplazado por uno de piedra. La demolición de la Plaza de Toros en la Calle de Alcalá fue resultado del proyectado «Plan de Castro», que dio lugar al desarrollo del barrio de Salamanca, debido a la implicación en dicho negocio urbanístico del marqués de Salamanca.

