Efemérides

El Legado de Goya en Burdeos: Un Viaje que Marcó su Historia

El 30 de mayo de 1824 marca un hito en la vida de Francisco de Goya, cuando recibió el permiso del rey Fernando VII para partir hacia Burdeos. Este viaje, que inicialmente se planeó como un breve descanso en el Balneario de Plombieres, se convirtió en un período crucial en la vida y obra del renombrado pintor español.

La llegada de las tropas del duque de Angulema en mayo de 1823 marcó el comienzo de una era de represión y restauración monárquica en España, lo que llevó a Goya y a su compañera, Leocadia Zorrilla, a buscar refugio en casa de un amigo. Aunque Goya regresó a España en dos ocasiones posteriores, decidió establecerse en Burdeos, donde finalmente falleció el 16 de abril de 1828.

Durante su estancia en Burdeos, Goya continuó trabajando incansablemente en su arte, capturando escenas de la vida cotidiana y experimentando con nuevas técnicas. Su obra refleja la vitalidad y la creatividad que lo caracterizaban, desde sus pinturas al óleo hasta sus primeras incursiones en la litografía y las miniaturas de marfil.

Uno de los aspectos más destacados de su estancia en Burdeos fue su serie de litografías conocida como «Los toros de Burdeos», donde demostró su maestría en esta técnica emergente. Además, Goya continuó pintando retratos de amigos y escenas anecdóticas, como la célebre «Lechera de Burdeos», que muestra un cromatismo vibrante y luminoso que contrasta con sus obras más oscuras.

Sin embargo, la salud de Goya se deterioró rápidamente en los últimos años de su vida, marcada por problemas de salud y un tumor diagnosticado. A pesar de ello, su pasión por el arte nunca disminuyó, y continuó trabajando hasta sus últimos días.

El legado de Goya en Burdeos es un testimonio de su genio artístico y su capacidad para adaptarse y evolucionar en cualquier entorno. Sus obras, tanto las realizadas en España como en Francia, continúan inspirando a generaciones de artistas y admiradores en todo el mundo.

Deja un comentario