curiosidades/edificios y comercios desaparecidos/Rutas Callejeras

EL DESAPARECIDO PALACIO DE MONISTROL

Hoy nos vamos a la conocida Plaza de la Luna, aunque oficialmente se llama de Santa María Soledad Acosta, donde estuvo el palacio de Monistrol, también conocido como de Sástago. Desgraciadamente los años 60 del siglo XX fueron voraces y se llevaron por delante el caserón, que ya estaba en estado ruinoso y podía ser un peligro para los peatones. En 1969 comenzó el derribo de trece fincas, llevándose por delante también el palacio de tres siglos de historia. en el terreno se construyeron dos edificios de seis alturas, una escalonada plaza con árboles y , el estacionamiento.

Tenemos que remontarnos al siglo XVIII, el plano de Texeira nos muestra en la esquina entre calle de la Luna y Tudescos, el edificio del oidor o juez, Francisco de Tejada y Mendoza. Se remataba con torre de cubierta achapitelada y en el patio principal tenia fuente artística.

Fue pasando a varios propietarios y en 1731 pertenece a los condes de Sástago y tras el matrimonio entre la condesa de Sástago y el marqués de Monistrol en 1857, pasó a ser conocido como Palacio de Monistrol.

En el año 1782 el Banco de San Carlos, antecedente del Banco de España, arrendó parte de la casa para instalar en ella sus dependencia. La remodelación la realiza el arquitecto Pedro Arnal, quien sigue manteniendo su severo aspecto, de estilo neoclásico. Los propietarios solo utilizaban como vivienda la parte noble, el resto lo arrendaban a diferentes negocios.

En 1826 fue inaugurado entre la calle de la Luna y Silva el Teatro Pintoresco donde bailaban autómatas. En 1833 paso a llamarse Teatro de la Buena Vista, con compañías publicas, particulares, de aficionados. En 1876 se cierra y se dedica el local a negocios de guarda y venta de muebles.

En la esquina opuesta del palacio, esquina calle Tudescos en 1848 se inaugura el Café de la Luna, amplio, con grandes y altos techos sostenidos por robustas columna, frecuentado por artistas, escritores, periodistas y poetas, era café musical con orquesta. Su dueño Joaquín Hevia, fue asesinado en 1890, protagonizando el «crimen de la calle de la Justa», del que hablaremos en otro post cultural.

En 1908 cerró el Café de la Luna y se instalaron los Almacenes Eleuterio, especializado en pasamaneria, tapicería, tejidos , llego a ser muy popular, sobre todo en los años 20 y 30 del XX, abrió varias tiendas en Madrid. Fue conocido como Almacenes CECA y el de la calle Fuencarral Almacenes MECA.

Mientras los dueños del Palacio de Monistrol hicieron grandes reformas encargadas al arquitecto Velázquez Bosco. Resultaba un edificio espléndido con cerámicas, logias, columnas, soberbio portal, magnífica escalera, molduras… Intervino también Daniel Zuloaga en la decoración cerámica, muy parecida al palacio de Veláquez en el Retiro.

El marqués, José María Escrivá de Romaní era un gran coleccionista, poseía tablas de Van Eyck, de Juan de Juanes, de Federico de Madrazo, de Francisco Masriera, tapices flamencos, gobelinos, porcelanas del Buen Retiro, de Sèvres, de Talavera…

Tenía gran nº de salones, de baile, antigüedades, de billar, de lectura, designados por el color de la seda de sus paredes, el salón amarillo, verde, azul. Mobiliario de ébano, márfil, bargueños, estatuas de mármol, espejos, armaduras, lámparas. Techos artesonados, o cubiertos de frescos, enormes tapices.

Su última propietaria fue la condesa de Alcubierre. En el 1907, se encargaría la última remodelación, el arquitecto Joaquín Saldaña, modernizó varias habitaciones para uso personal y el garaje ubicado en la calle Silva.

Tras fallecer la condesa en 1927, los herederos disgregaron las joyas de arte, y destinaron a diversos usos las dependencias. Se instalaron tiendas, oficinas del Canal del Lozoya, talleres, fabricas, además de los Almacenes.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) parte del edificio sería ocupado por sectores del sindicato C.N.T. Las habitaciones con más luz fueron divididas y transformadas en estudios para escultores y pintores como Juan Genovés Candel, quien allí trabajó desde el año 1954, convirtiendo su estudio en un lugar de encuentro de artistas y escritores. Academias de baile, como la de Emilia Ardanuy, y un taller en el que se pintaban las grandes carteleras con que los cines de Madrid, y en especial de la Gran Vía, anunciaban las películas en sus fachadas. 

A mediados de la década de los años sesenta del siglo pasado el Ayuntamiento de Madrid adquirió el Palacio de Monistrol, abonando a los propietarios la cantidad de diez millones de pesetas. Poco después comenzaría a tramitarse su expediente de demolición, no sin antes vender la magnífica escalera, el enorme portal adornado por gruesas columnas de granito y los mosaicos de Zuloaga, adquiridas por una extranjera que pago buen precio, cien pesetas cada azulejo intacto. Hubo todo un movimiento vecinal para evitar el deshaucio y derribo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s