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AMULETOS DE LA BUENA SUERTE. LA INFANTA ANA MAURICIA DE AUSTRIA.

Todas las civilizaciones, orientales, europeas y americanas, han dejado amplia constancia escrita de los poderes sobrenaturales y mágicos que poseían las gemas y minerales. Así lo describe la Historia Natural de Plinio el Viejo y los textos de Aristóteles, compilados por autores como San Alberto Magno, Alfonso X el Sabio, San Isidoro, Marbodio, en los tratados medievales conocidos como»Lapidarios»

Las gemas, piedras preciosas, minerales, no fueron meros objetos decorativos, algunos ejercían gran influencia sobre el cuerpo humano, estimulando determinados órganos vitales, creando una sensación de bienestar . Hoy el conocimiento de estas propiedades se ha ido perdiendo en el tiempo.

Vamos a situarnos en los albores del siglo XVII, cuando las gemas eran empleadas como talismanes y amuletos. Así lo apreciamos en el óleo de Pantoja de la Cruz de 1602 con el retrato de una infanta rodeada de objetos, curiosa mezcla de religión, superstición y magia.

La joven reina, Margarita de Austria, de tan solo 16 años, daba a luz en Valladolid ( 22 de septiembre 1601) a una niña que llevaría el nombre de Ana Mauricia, andando el tiempo seria reina de Francia al casarse con Luis XIII.

La corte se había trasladado a Valladolid en 1601 aunque volvería pronto a Madrid, en 1606 . De casi todos los príncipes que acabaron sus días en el Panteón de Infantes de El Escorial o en los estados europeos donde fueron a gobernar o a compartir tronos, se conservan retratos que los representan en edad de lactancia, pero tal vez el mas conocido sea el que comentamos.

Completamente acorazada por cruces, relicarios, amuletos defensivos, entre los que destaca la rama de coral empuñada en su mano derecha, poderoso amuleto contra los maleficios de la magia y el muestrario de objetos apotropaicos pendientes de una cinta blanca que faja su cintura.

Patrimonio Nacional Twitterren: "Hoy en #PatrimonioEnTuCasa te queremos  hablar del retrato de la infanta Ana Mauricia, hija mayor de Felipe III y  Margarita de Austria, pintado por Juan Pantoja de la Cruz

Prendido del pecho una reliquia de Santos, la niña esta bajo su protección, colgando un gran crucifijo, las grandes cruces garantizan el amor y la protección de Dios. De la cintura, un losange de malaquita, favorece el sueño y controla los males espíritus, el puño apretado(higa) de azabache protege contra el mal de ojo, una avellana o pomo de olor, una bolsita de sustancias aromáticas confeccionadas con especies y plantas para protegerla contra infecciones, la campana, con su tintineo ahuyenta a los espíritus y por ultimo un diente engarzado de jabalí para la buena suerte y proteger la dentición.

Patrimonio Nacional Twitterren: "Hoy en #PatrimonioEnTuCasa te queremos  hablar del retrato de la infanta Ana Mauricia, hija mayor de Felipe III y  Margarita de Austria, pintado por Juan Pantoja de la Cruz

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