Callejear por la Gran Vía es recorrer la historia viva de Madrid. Al llegar a su último tramo —el que en su día se conoció como Avenida de Eduardo Dato— el paseo se vuelve especialmente revelador: aquí se concentraron algunas de las mayores dificultades técnicas, urbanísticas y económicas de toda la operación. Derribos masivos, complejas … Sigue leyendo