El invierno avanzaba implacable sobre Madrid. Enero de 1954 quedó grabado en la memoria de muchos madrileños como uno de esos meses en los que el frío no solo se sentía en los huesos, sino también en la vida cotidiana. Aunque no exista un registro oficial que señale de forma concluyente una helada catastrófica exactamente … Sigue leyendo