Efemérides

Fallecimiento de Luis Menéndez Pidal, el hermano pintor del filólogo Ramón Menéndez Pidal

Un 4 de febrero, recordamos que en esta misma fecha del año 1932 fallecía Luis Menéndez Pidal, un magnífico pintor perteneciente a una de las familias más cultas e influyentes que ha dado esta tierra.

Los Menéndez Pidal formaron una auténtica estirpe intelectual. Sus hermanos destacaron también de manera sobresaliente: Juan Menéndez Pidal fue un prestigioso historiador y director del Archivo Histórico Nacional durante muchos años; Ramón Menéndez Pidal, el más conocido, se decantó por la filología, llegó a dirigir la Real Academia Española, formó parte de la Generación del 98 y pasó a la historia como el gran divulgador del Cantar de Mio Cid.

A esta saga se suma la siguiente generación: su hijo, también llamado Luis Menéndez Pidal, arquitecto y restaurador, autor de proyectos tan destacados como el Parador de Turismo de Pajares, la Biblioteca Pública de Gijón o la Capilla de la Santa Cueva de Covadonga.

Orígenes y formación

Luis Menéndez Pidal nació en Pajares (Asturias) en 1861. Vivió en distintas provincias, como La Coruña, y desde 1875 residió en Sevilla, ciudad a la que se trasladó por el trabajo de su padre como magistrado de la Audiencia Provincial. Su madre, Ramona, pertenecía a la saga de los Pidal de Villaviciosa, lo que proporcionó a la familia una posición económica desahogada.

Fue precisamente en Sevilla donde entró en contacto directo con la pintura del Siglo de Oro, una influencia decisiva en toda su obra. Aunque cursó estudios de Derecho, los simultaneó con los de Bellas Artes en Oviedo y Madrid. Desde 1880 comenzó a estudiar con profundidad a los grandes maestros del Museo del Prado, especialmente Carreño de Miranda, Velázquez, Goya y El Greco.

Gracias a una beca del Ministerio de Fomento, amplió su formación en Italia, residiendo en Roma y Florencia. A su regreso a Madrid, en 1888, empezó a presentarse a certámenes y exposiciones con obras de clara inspiración velazqueña, como El espejo del bufón o El músico napolitano, esta última adquirida por la reina regente María Cristina.

En 1899 fue nombrado vocal de la comisión encargada de organizar en el Museo del Prado la sala monográfica dedicada a Velázquez, con motivo del IV Centenario de su nacimiento.

Reconocimiento y obra

Obtuvo primeras medallas en 1892 y 1899 con obras como La cuna vacía —que, curiosamente, años después apareció colgada en el salón de billar de una casa particular en Ribadeo— y, sobre todo, Salus Infirmorum, ambas hoy conservadas en el Museo del Prado.

Con Salus Infirmorum dio el salto a las exposiciones internacionales: en Múnich obtuvo una medalla de segunda clase y participó en la Exposición Universal de París de 1900, junto a El Lazarillo de Tormes.

El cuadro representa el momento en que una familia campesina se presenta ante el altar de una iglesia con su hijo enfermo, implorando su curación. Es una obra profundamente religiosa, acorde con la fe cristiana de Luis Menéndez Pidal. En ella recreó el interior de la iglesia parroquial de San Miguel de Pajares, uniendo devoción y amor por su tierra natal. Fue adquirida por 6.000 pesetas, por Real Orden de 8 de junio de 1899, con destino al Museo de Arte Moderno.

No faltó entonces una pequeña polémica —habitual en la época— relacionada con el apellido Pidal, popularizado por su tío, el marqués de Pidal, ministro de Fomento. Algunos intentaron politizar el premio, atribuyéndolo al parentesco familiar. Sin embargo, basta contemplar la obra para comprender que el galardón fue plenamente merecido.

Docencia y últimos años

Desde 1897 fue profesor de Formas en la Naturaleza en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. Tres años después obtuvo la cátedra en la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid, donde se jubiló en 1931. En 1924 recibió la Medalla de Honor de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Fue Académico de San Fernando desde 1907, pronunciando un discurso en verso sobre la obra de Velázquez, el pintor que más influyó en sus escenas de género y retratos. Destacan especialmente los retratos de su hermano Ramón, de su esposa María Goyri, de Marcelino Menéndez Pelayo y de su tío Luis Pidal y Mon, marqués de Pidal y padre de Santa Maravilla de Jesús.

Sus escenas familiares, ambientadas en interiores, poseen un encanto íntimo y sereno. También cultivó la pintura religiosa, como El éxtasis de San Francisco, traído de Roma, y realizó la decoración de la cúpula de la capilla plateresca de San Francisco el Grande entre 1915 y 1917, con el tema Las virtudes coronadas por los ángeles.

Además, pintó paisajes de factura sencilla y color luminoso, especialmente vistas asturianas de Pajares, Luanco y Boñar, lugares de veraneo familiar. Cuando pintaba Pajares lo hacía al natural, impregnado por la luz suave que había marcado su infancia.

El profesor Javier Barón, natural de Mieres y jefe del Departamento de Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado desde 2003, publicó un estudio completo sobre los cinco cuadros de Luis Menéndez Pidal conservados en el Prado: El éxtasis de San Francisco, Al trabajo, Gnomos alquimistas, Autorretrato y Salus Infirmorum.

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