Efemérides

¡TIENES MÁS CUENTO QUE CALLEJA! HOMENAJE A UN EDITOR QUE CAMBIÓ LA INFANCIA

Este 7 de julio recordamos la muerte de Saturnino Calleja (1853-1915), el editor que dio origen a una de las expresiones más populares de nuestro idioma: «¡Tienes más cuento que Calleja!». Pero, ¿quién fue realmente este hombre que revolucionó la lectura infantil en España?

Saturnino Calleja Fernández, burgalés de nacimiento y madrileño de adopción, fundó la Editorial Calleja en 1879, continuando el negocio familiar en la calle de la Paz. Bajo su dirección, llegó a publicar más de 3.400 volúmenes en 1899, con presencia en España, Hispanoamérica y Filipinas.

¿Por qué fue revolucionario?

1️⃣ Popularizó la lectura infantil: grandes tiradas, precios asequibles y cuentos ilustrados por los mejores artistas del momento. Muchos de esos relatos eran adaptaciones de Andersen, los Hermanos Grimm o Las mil y una noches.

2️⃣ Mini cuentos de bolsillo: pequeños libros de 5×7 cm, que los niños coleccionaban como si fueran cromos. Eran rápidos, entretenidos, accesibles.

3️⃣ Pedagogía moderna: promovió nuevas corrientes educativas europeas y regaló manuales escolares por todo el país. Su lema lo decía todo: “Todo por la ilustración del niño”.

Autores como José Muñoz Escámez o incluso un joven Juan Ramón Jiménez colaboraron con la editorial. Tras su muerte, ilustradores como Salvador Bartolozzi, Penagos, Zamora o Federico Ribas elevaron aún más el diseño de sus publicaciones.

Además de cuentos, editó obras de medicina, cocina, derecho, historia, diccionarios ilustrados, mapas, atlas y literatura clásica como El Quijote o Platero y yo.

Fundador de la Asociación Nacional del Magisterio Español y de la revista La Ilustración de España, defendió al profesorado y la educación como pilares del futuro.

Saturnino Calleja fue enterrado en la Sacramental de San Isidro. Su legado sigue vivo en los recuerdos de varias generaciones. Sus cuentos, sus frases inolvidables y su defensa de la infancia lo convirtieron en algo más que un editor: un educador de la imaginación.

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