Efemérides

NACE EL DOCTOR CORTEZO. MADRID, 1 DE ABRIL DE 1850

Además de la calle dedicada al Doctor Cortezo, que conecta la Plaza de Jacinto Benavente con la Plaza de Tirso de Molina, Madrid rinde homenaje a este insigne médico con un monumento en el Parque del Retiro.

¿Quién fue el Doctor Cortezo?

Carlos María Cortezo y Prieto de Orche (1850-1933), nacido y fallecido en Madrid, se doctoró en Medicina en la Facultad de San Carlos en 1870. Tras completar su formación en el extranjero con maestros de la histología y fisiopatología, se convirtió en uno de los pioneros de la bacteriología en España. En 1873 logró una plaza en el Hospital de la Princesa y, dos años después, fue nombrado decano del mismo. Paralelamente, inició su actividad política de la mano del republicano Emilio Castelar.

Ejercía como senador liberal cuando, en 1899, fue nombrado Director General de Sanidad, cargo que retomó entre 1902 y 1904. Durante su mandato, publicó la célebre Instrucción General de Sanidad, documento clave para la modernización de la salud pública en España. En 1906, bajo el gobierno de Fernández Villaverde, se convirtió en Ministro de Instrucción Pública, creando el «Instituto de Higiene Alfonso XIII», donde situó al premio Nobel Santiago Ramón y Cajal al frente. Este centro contó con los mejores medios y profesionales del momento.

Además, como médico higienista, cofundó con Méndez Álvaro la Sociedad Española de Higiene. Sus contribuciones en el ámbito de la medicina y la política le valieron el prestigioso Toisón de Oro otorgado por el rey Alfonso XIII, un reconocimiento excepcional al no ser miembro de la familia real ni jefe de Estado.

El monumento en el Parque del Retiro

Si accedemos al Parque del Retiro por la Puerta de Sainz de Baranda, cerca del Palacio de Cristal, encontramos el monumento dedicado al Doctor Cortezo. Se trata de un monolito de piedra en cuya parte superior está tallado su retrato, acompañado de la vara del dios Esculapio, símbolo universal de la Medicina. A ambos lados del monolito, se representa a un niño alimentando a unos gorriones situados en un nivel inferior, una escena cargada de dulzura y sensibilidad.

Esta obra fue esculpida por el catalán Miquel Blay y Fábregas y promovida por el Colegio de Huérfanos. Se inauguró en 1921 con la presencia del propio Doctor Cortezo. Realizado en piedra caliza y bloques de piedra artificial, el conjunto escultórico refleja el espíritu humanista de este insigne médico madrileño, cuyo legado pervive en la ciudad.

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