El 10 de septiembre de 1831 marca el inicio oficial del mercado bursátil en España con la publicación de la Ley de Creación de la Bolsa de Madrid, redactada por D. Pedro Sáinz de Andino. Aunque José I Bonaparte intentó establecer una bolsa en 1809 en el Convento de San Felipe el Real en la Puerta del Sol, no se concretó un mercado bursátil real hasta años más tarde.
La Bolsa de Madrid, fundada por el rey Fernando VII, celebró su primera sesión de contratación el 20 de octubre de 1831, con la cotización inicial de bancos, ferrocarriles y siderúrgicas. Este año, la institución ha cumplido 193 años, siendo una de las más antiguas de España. A lo largo de casi dos siglos, ha jugado un papel crucial en la economía española, actuando como barómetro financiero y facilitando la inversión productiva.
Entre 1831 y 1850, la Bolsa tuvo seis sedes diferentes, desde la Plazuela del Ángel hasta el Claustro del Convento de San Martín y la iglesia del convento de las monjas Bernardas en la calle Alcalá. Finalmente, el 1 de febrero de 1850 se trasladó al edificio de la Aduana Vieja en la plaza de Benavente.

Ante la creciente demanda de espacio y personal, se decidió construir un nuevo edificio en la plaza de la Lealtad, diseñado por el arquitecto Enrique María Repullés y Vargas. Este majestuoso Palacio de la Bolsa fue inaugurado el 7 de mayo de 1893 por la Regente María Cristina. Actualmente, desde 2001, también es sede de Bolsas y Mercados Españoles (BME), la empresa que gestiona las cuatro bolsas españolas.
En sus inicios, la negociación se realizaba «a viva voz» en el tradicional mercado de corros, que fue desplazado por la llegada del sistema de contratación electrónica, operativo hasta 2009. Hoy en día, el Palacio de la Bolsa acoge eventos corporativos, pero sigue guardando curiosidades como el suelo quemado por los cigarrillos que los corredores fumaban en medio de la tensión financiera.
