Una nueva escultura del artista catalán Jaume Plensa ha llegado para quedarse en la capital. Con motivo del centenario de Telefónica, se ha inaugurado en el Distrito Telefónica de Madrid, transformando el paisaje de su sede con esta impresionante obra de acero inoxidable pintado en blanco, de seis metros de alto y cuatro toneladas de peso. Se trata de un rostro de mujer de belleza clásica y mediterránea, construido a partir de letras y símbolos de ocho alfabetos diferentes, simbolizando la capacidad del ser humano para comunicarse a pesar de nuestra diversidad. Es una figura abierta, un rostro inacabado que nos habla de que el futuro es inmenso y está por construir.
El nombre de la escultura, elegido por el escultor, tiene una fuerte relación con el poder de la comunicación y las palabras. Iris es la diosa del arcoíris que anuncia el pacto de unión entre el Olimpo y la tierra al final de la tormenta; al igual que Hermes, es la encargada de hacer llegar los mensajes de los dioses a los seres humanos. También es conocida como una de las diosas del mar y del cielo.
Plensa explica que se ha elegido el lago central de Distrito Telefónica para instalar la obra porque «la escultura emerge del agua, ya que el agua es fuente de vida. Una de las cualidades de Iris era llenar de agua las nubes que viajaban por el cielo. El agua es la gran imagen de la comunicación, los océanos no separan, por el contrario, unen. El agua es el gran espacio público en permanente movimiento y transformación».
Plensa es uno de los escultores más internacionales y es conocido por sus esculturas de gran escala, normalmente femeninas, trabajadas en bronce, hierro, aluminio, plástico, alabastro y vidrio. Nacido en 1955, desde los años 80 se ha centrado en la figura humana, donde confluyen dos vectores esenciales: materia y palabra.
A partir de los años 90, Plensa comenzó a producir rostros de mujeres y hombres con un entramado de letras, dejando ver el vacío del espacio interior. Otras de sus obras son figuras desnudas de distintas etnias, denunciando la vulnerabilidad del ser humano y reivindicando los derechos humanos universales.
«Mi escultura, como los juncos, nace desde la profundidad del agua, creando de forma orgánica la cabeza de una mujer formada por alfabetos de lenguas y culturas diversas que representan la voluntad de Telefónica por unir a las gentes», explica Plensa.
Para anclar Iris en su peana, se ha tenido que reforzar el suelo y construir una plataforma de hormigón que sujetan la pieza. La escultura se incorpora a la Colección de Arte de Telefónica, convirtiéndose en la más monumental del patrimonio de la compañía, que reúne 1,100 obras de arte conservadas por su Fundación. En otoño, en el Espacio Fundación Telefónica, se presentará una exposición monográfica de Jaume Plensa, con una selección de obras del artista, formada por piezas de diverso formato que abarcan casi toda su carrera.


