Efemérides

La Leyenda de Nuestra Señora de la Flor de Lis: Una Joya de la Historia Medieval de Madrid

Hoy, en la festividad de la Almudena, es propicio revivir una leyenda encantadora que se entrelaza con la historia medieval de Madrid, un periodo a menudo enigmático y poco explorado. Antes incluso de que la Casa de los Austrias otorgara a Madrid el estatus de Villa y Corte de España, la ciudad ya tenía un lugar destacado en el escenario histórico gracias a los primeros reyes de la Reconquista. Uno de estos monarcas, Alfonso VI, quien entre los años 1083 y 1085 conquistó Toledo y Madrid, se vio envuelto en un acontecimiento milagroso: el hallazgo de una imagen de la Virgen que había estado oculta durante más de tres siglos en los cubos de la Muralla.

Tras la conquista del Alcázar de Madrid y escuchar la curiosa leyenda de esta Virgen escondida, Alfonso VI prometió que si lograba conquistar Toledo, recuperaría la imagen. Por otro lado, la antigua Iglesia de Santa María de la Vega, que había sido convertida en mezquita durante el dominio musulmán y posteriormente revertida al cristianismo, necesitaba una nueva imagen de la Madre de Dios para venerar. Así nació Nuestra Señora de la Flor de Lis, una pintura mural encargada por el rey a un artista anónimo que representó a la Virgen con el Niño.

Se cuenta que el pintor se inspiró en el rostro de la reina Constanza de Borgoña, esposa de Alfonso VI e hija del rey de Francia. Por este motivo, la reina deseaba que la Virgen sostuviera en su mano una flor de lis, símbolo de la Casa Real francesa. Además, según la tradición católica, la flor de lis, con su blancura y sus tres pétalos, representa la triple virginidad de María: antes, durante y después de dar a luz a Jesús.

La imagen de Nuestra Señora de la Flor de Lis se caracteriza por su frontalidad y refleja influencias de la pintura gótica lineal francesa, con un toque sutilmente bizantino en sus fondos dorados, colores ricos y rostros serenos. La Virgen se muestra en un trono, con el Niño en su regazo bendiciendo y con la mano sobre el Orbe.

Tras su descubrimiento milagroso como la Virgen de la «Almudayna», Nuestra Señora de la Flor de Lis fue inicialmente relegada tras las tablas de un retablo. Sin embargo, en 1623 fue desenterrada y en 1638 retirada del muro para ser colocada a los pies del templo. Con el paso del tiempo, la imagen pasó a diferentes ubicaciones hasta llegar a la Cripta de la Catedral, donde en 1911 fue consagrada, ahora exhibida en un espléndido marco neogótico que realza su belleza.

¡Feliz Día de la Virgen de la Almudena!

Deja un comentario