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El histórico Bazar Arribas cierra el 31 de marzo

El emblemático Bazar Arribas, situado en el número 16 de la Plaza Mayor de Madrid, cerrará definitivamente sus puertas el próximo 31 de marzo. La decisión no responde a problemas económicos ni a la falta de clientela, sino al fallecimiento de un familiar cercano, circunstancia que ha llevado a la familia a poner fin a más de un siglo de historia.

Fundado en 1919 por el bisabuelo Juan como relojería en el número 19, el negocio fue evolucionando con el paso del tiempo. Bajo la dirección de Conchita Rollán, tercera generación, y su hijo Miguel, el establecimiento se transformó en una de las jugueterías más emblemáticas del centro de Madrid.

El comercio aparece vinculado al imaginario literario de la ciudad, pues en ese mismo edificio se sitúan escenas de la novela Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós: en su escalera vendía huevos la joven Fortunata, y por esa puerta entraba el señor Estupiñá, comerciante que residía en la casa.

Durante la Guerra Civil, el local fue saqueado, lo que obligó a la familia a replantear su futuro. Fue entonces cuando decidieron apostar por los juguetes, una elección que marcaría definitivamente el rumbo del negocio. Aún hoy, la tienda conserva huellas de aquella época: un reloj detenido en el tiempo y una cueva que sirvió de refugio durante los bombardeos.

En los años de posguerra, las estanterías se llenaban de juguetes sencillos: muñecas de trapo, balones, aros o triciclos. Con el paso del tiempo, el catálogo creció al ritmo del país, incorporando juguetes de hojalata, pistas y modelos que anticipaban clásicos como el Scalextric.

Más que una tienda, Bazar Arribas ha sido un hogar. Cuatro generaciones han vivido entre sus vitrinas, atendiendo a clientes y criando a sus hijos entre juguetes. Por sus puertas han pasado tanto turistas anónimos como figuras conocidas, entre ellas Charlton Heston, Demi Moore, Patxi Andión o Alaska.

Ahora, su cierre marca el final de una etapa. La muerte de la madre de la familia el pasado 14 de febrero ha acelerado una decisión que llevaba tiempo gestándose. Hasta el 31 de marzo, los visitantes aún pueden acercarse para despedirse y aprovechar una liquidación con descuentos del 30% en todos sus productos: juguetes de hojalata, muñecas regionales, juegos de mesa, puzles o coches, todos procedentes de proveedores tradicionales.

En una Plaza Mayor donde el turismo ha ido desplazando al comercio histórico, Bazar Arribas resistía como un símbolo de tradición, memoria y oficio. Porque en Bazar Arribas no se compraban solo juguetes, sino recuerdos.

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