En la acera de los impares de la calle Cuchilleros, en el nº 15, ha latido durante más de 125 años una de las barberías más antiguas de Madrid (y dicen que de Europa).
El próximo 31 de diciembre cerrará sus puertas. La especulación inmobiliaria vuelve a llevarse por delante un pedazo de nuestra historia.
No fue solo una barbería.
Fue lugar de encuentro, de tertulia, de rituales cotidianos. Un espacio profundamente castizo que sobrevivió a guerras, crisis y pandemias… pero no al ritmo del tiempo moderno.

Desde 1900, cuando Eladio Gurumeta colgó su cartel de PELUQUERÍA Y BARBERÍA, el local permaneció abierto sin interrupción. Por sus sillas pasaron toreros, escritores y artistas: Valle-Inclán, Baroja, Camilo José Cela —que decía que “el barbero es medio médico y medio confesor y éste además, es castizo”—, y en tiempos más recientes Pérez-Reverte, Dani Martín, actores, músicos y deportistas.

Tres generaciones de la familia Sanchidrián dedicaron casi 90 años a este lugar que en los 90 adoptó el nombre con el que lo conocían los vecinos:
El Kinze de Cuchilleros.
Conserva espejos, mobiliario, suelos hidráulicos…
Pero, sobre todo, conserva la memoria viva del Madrid popular.

Que no sea un adiós definitivo.
Madrid no debería perder lugares así.