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La Fábrica de Porcelana de Madrid: del Retiro a la Moncloa

Cuando hablamos de la Fábrica de Porcelana de Madrid, nos referimos en realidad a la Real Fábrica de Porcelana, conocida popularmente entre los madrileños como “La China”. Su historia comienza en el siglo XVIII, cuando fue fundada por Carlos III en el Parque del Retiro, ocupando unos terrenos donde anteriormente se había levantado la ermita de San Antonio de los Portugueses.

Durante la Guerra de la Independencia, el edificio fue utilizado como cuartel general por las tropas francesas. Su destino quedó sellado en 1812, cuando fue volado por los ingleses, poniendo fin a una de las instituciones industriales más importantes del Madrid ilustrado.

La nueva fábrica en la Moncloa

En tiempos de Fernando VII, y gracias a la iniciativa de su segunda esposa, Isabel de Braganza, gran amante del arte y figura clave en la creación del futuro Museo del Prado, se promovió en 1816 la fundación de una nueva Real Fábrica de Loza y Porcelana. Esta vez se situó en la Moncloa, concretamente en el Real Sitio de la Florida.

La fábrica se instaló en la llamada Granjilla de los Jerónimos, una antigua tierra de labor perteneciente a esta orden religiosa, que había tenido allí su primer convento, Nuestra Señora del Paso, fundado por Enrique IV en 1464. El emplazamiento correspondería aproximadamente con la zona donde hoy se encuentra la Ermita de San Antonio de la Florida.

El proyecto arquitectónico fue obra de Joaquín García Rojo, arquitecto mayor, con la colaboración de Pedro Vargas. El edificio tenía una planta en forma de L, tal y como aparece en un plano conservado en la Biblioteca Nacional. El primer director fue Antonio Forni.

Dificultades y cierre

A pesar de la alta calidad de las piezas producidas, la fábrica no obtuvo el éxito económico esperado. En 1820, Forni fue sustituido por el químico mallorquín Bartolomé Sureda, quien ya había dirigido la fábrica del Retiro antes de la guerra. Sin embargo, ni siquiera con su experiencia se logró revertir la situación, y la fábrica cerró definitivamente en 1850.

El resurgir con los Zuloaga

La historia de la fábrica conocería un nuevo impulso durante el reinado de Alfonso XII, gracias a los hermanos Guillermo, Germán y Daniel Zuloaga, quienes en 1874 reabrieron el complejo como fábrica y escuela de cerámica de la Moncloa.

Hijos de Eusebio Zuloaga, armero de palacio, crecieron rodeados de arte y recibieron una sólida formación, que incluyó estudios en Sèvres, lo que les otorgó prestigio y reconocimiento internacional. Bajo su dirección, la fábrica vivió una etapa de esplendor, aunque no exenta de dificultades económicas.

Sus obras se exhibieron en el Pabellón de Cerámica de la Moncloa durante la Exposición Internacional de Minería de 1883, celebrada en el Retiro. La muestra atrajo encargos y supuso cierto alivio financiero, pero la situación siguió siendo precaria. Guillermo Zuloaga, director desde 1881, llegó a hipotecarse y estuvo a punto de ingresar en prisión, siendo auxiliado por sus hermanos. Finalmente, la fábrica volvió a clausurarse.

De esta etapa se conservan aún elementos emblemáticos como la chimenea, el Pabellón de la Florida y el espectacular horno conocido como La Tinaja, construido después de 1881 para la cocción de vidrio.

La Escuela de Cerámica de Madrid

En 1911 se fundó la Escuela de Cerámica de Madrid, cuya primera sede estuvo en la calle Fernando el Católico nº 12, en un edificio del antiguo Asilo de San Bernardino, propiedad del Ayuntamiento. Debido a la precariedad del espacio, la escuela se trasladó más tarde a las antiguas dependencias de La Tinaja, rehabilitadas por los arquitectos Luis Bellido y Leopoldo José Ulled, quienes añadieron nuevos pabellones y levantaron la tapia que aún se conserva.

El fundador y primer director fue Francisco Alcántara, quien en 1929 consiguió el apoyo del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y del Ayuntamiento para garantizar su continuidad. Entre los profesores figuraron nombres tan destacados como Enrique Guijo, Maruja Mallo y Daniel Zuloaga, todos ellos vinculados a la Institución Libre de Enseñanza y a la Junta de Ampliación de Estudios.

Entre las figuras relacionadas con la escuela destaca Ramón Menéndez Pidal, quien decoró los muros de su jardín en Chamartín de la Rosa con azulejos realizados por la institución.

En la escuela se enseñaba a preparar tierras, manejar el torno de alfarero, reproducir trabajos escultóricos, caldear hornos y, sobre todo, a fomentar la belleza y el arte.

Del siglo XX a nuestros días

La labor de Francisco Alcántara fue continuada por su hijo Jacinto Alcántara. La actividad solo se interrumpió durante la Guerra Civil y nuevamente en los años cuarenta, retomándose después. El conjunto escolar fue reconstruido y ampliado con nuevos pabellones dispuestos en forma de U alrededor de un jardín, que aún se conserva.

En 1966, Jacinto Alcántara fue trágicamente asesinado por un alumno con trastornos mentales. En el jardín, diseñado en 1925 por el pintor y paisajista sevillano Javier de Winthuysen, se alzan dos bustos dedicados a Francisco y Jacinto Alcántara.

Hoy subsisten con gran actividad dos escuelas: la Escuela Municipal de Cerámica de la Moncloa y la Escuela de Arte Francisco Alcántara, dependiente de la Comunidad de Madrid. Situadas una frente a otra y separadas por el jardín, funcionan de manera independiente desde 1984, aunque en 2011 celebraron conjuntamente el Primer Centenario de la Fundación de la Escuela de Cerámica de la Moncloa.

En 1991, el Pabellón de la Florida fue rehabilitado por Joaquín Roldán como centro cultural y sala de exposiciones, aunque desde 2001 está ocupado por la Policía Municipal. La escuela se sitúa junto al Cementerio del Dos de Mayo, y en el lugar donde se encontraba La Tinaja se creó en 1973 un parque integrado en el Parque del Oeste.

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