Una auténtica sorpresa. La primera gran retrospectiva europea de Huguette Caland, Una vida en pocas líneas, es un disfrute sala a sala, soporte a soporte. Desde óleos, acrílicos y acuarelas hasta collages, esculturas, dibujos, diseños publicitarios y creaciones textiles. Un recorrido inagotable por la obra de una artista que desafió los límites de la estética y la sociedad.

¿Quién fue Huguette Caland?
Huguette Caland (Beirut, 1931-2019), hija del político Bechara El Khoury y perteneciente a la clase alta libanesa, mostró desde los 16 años un temprano interés por el arte. Con 30 años inició estudios en la Universidad Americana de Beirut y, en 1970, se trasladó a París, donde residió y trabajó durante 17 años. Frecuentó el Féraud Studio, donde coincidió con artistas como André Masson, y en 1979 comenzó a colaborar con Pierre Cardin en una innovadora línea de abayas (caftanes), presentada en el Espacio Cardin.
A finales de los años 80 se trasladó a Los Ángeles, estableciéndose en Venice Beach, donde su hogar se convirtió en punto de encuentro de la comunidad artística. Allí entabló amistad con creadores como Ed Moses, a quien dedicó varios retratos. En 2013 regresó a Beirut para despedirse de su esposo y permaneció allí hasta su fallecimiento. Considerada una de las artistas más importantes del Oriente Medio contemporáneo, su legado sigue resonando en la escena artística internacional.

Una obra audaz y transgresora
Caland desafió los convencionalismos sociales, estéticos y sexuales. Su trabajo, marcado por una actitud audaz y transgresora, refleja las complejas tensiones de los sujetos desplazados por las diásporas —como la guerra del Líbano (1975-1990)— en un mundo globalizado, en plena descolonización y con un neoliberalismo en ascenso. Con cerca de 300 obras, esta exposición es una oportunidad única para redescubrir su legado desde nuevas perspectivas.
Su vida, extensa y marcada por múltiples geografías y medios, desbordó los límites del arte para convertirse en un diálogo constante con la colectividad, la comunicación, el hogar y la identidad. Desafió normas sociales y exploró nociones de género, cuerpo, pertenencia, amor, vejez y condición humana.
Caland absorbió las tensiones políticas de Beirut, el liberalismo utópico de París y la decadencia bohemia de Venice Beach. Su obra es un cruce de lenguajes visuales y escritos donde cuerpos y palabras se entrelazan para construir léxicos nuevos, inaprensibles para el discurso común. Sus pinturas y dibujos eróticos trascienden la revolución sexual de los años 60, explorando la libertad, la conexión, la ruptura y la transformación desde una mirada atravesada por sus vivencias y relaciones.
