datos culturales

El Café Nuevo Oriental: un oasis de elegancia en la Puerta del Sol

El Café Nuevo Oriental, ubicado en la Puerta del Sol número 11, ha sido inmortalizado en la literatura de autores como Pío Baroja o Benito Pérez Galdós. Su estratégica esquina, junto a las calles madrileñas de Preciados y Tetuán, lo convirtió en un punto de referencia para los transeúntes. La acera frente a su fachada se convirtió en un lugar de encuentro y debate para grupos políticos de todas las inclinaciones, además de ser un sitio privilegiado para observar la emblemática bola del reloj de Gobernación, que marcaba las doce horas con precisión.

El Café Nuevo Oriental abrió sus puertas el 20 de octubre de 1861, en el recién inaugurado entorno de la Puerta del Sol. Su lujoso salón, con capacidad para mil cuatrocientas personas, estaba decorado con un exquisito estilo en blanco y dorado. Con techos altos, elegantes columnas de hierro y una iluminación espléndida gracias a sofisticados aparatos de gas, el local también contaba con un salón de billar en el entresuelo, accesible a través de varias puertas.

En medio de esta espléndida decoración, el Café Nuevo Oriental no descuidaba los detalles, incluyendo incluso instalaciones sanitarias. Aunque poco se sabe al respecto, sí se tiene constancia de que en 1863 se colocó una columna mingitoria exclusivamente masculina en su entrada. Estos urinarios eran comunes en el Madrid de la época, aunque su falta de limpieza los convertía en focos de mal olor.

El Café Oriental se hizo famoso por sus meriendas familiares, sus animadas tertulias y sus deliciosos panecillos largos y tiernos. En su salón de billar, ubicado en el entresuelo, se llevaron a cabo partidas de un juego de azar conocido como «tirar de la oreja a Jorge», a pesar de estar prohibido en ese momento.

En 1894, el nuevo propietario, Francisco Amigó González, llevó a cabo una espectacular renovación del local, convirtiéndolo en uno de los más impresionantes de la Puerta del Sol. Bajo la dirección de la prestigiosa casa Nicasio Pechuán e hijo, el café se transformó en una sala espléndida con decoración inspirada en la Alhambra, con techos dorados, grandes espejos en las paredes y mobiliario nuevo en tonos oscuros. También se modernizó la fachada, utilizando mármoles claros y grandes ventanales de cristal.

A pesar de su glamour, el Café Oriental también fue escenario de algunos incidentes, como peleas, robos o protestas, además de ser punto de encuentro para personas de todas las clases sociales. Durante la década de 1910, los conciertos de Fermín F. Ortiz y el maestro Espinosa eran muy populares entre la clientela inteligente del café.

En 1925, se realizaron obras de renovación en el Café Oriental, que le dieron un aspecto más moderno, pero que también eliminaron parte de su encanto histórico. Durante la Guerra Civil Española, el café fue socializado y continuó funcionando, pero finalmente cerró sus puertas después del conflicto, dando paso a diversos comercios con el paso del tiempo

Deja un comentario