En el corazón de San Buenaventura, en una calle discreta detrás de Bailén, emerge un imponente edificio de ladrillo rojo, adornado con elementos arquitectónicos en caliza blanca. Este edificio alberga el Seminario Conciliar de la Inmaculada y San Dámaso, además de la Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino de la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
El seminario tiene sus raíces en la Diócesis de Madrid, establecida en 1885 cuando el Papa León XIII separó la provincia de Madrid de la archidiócesis de Toledo. Inicialmente, el seminario se ubicó en el Palacio Arzobispal de la calle de la Pasa. Sin embargo, en 1891, durante la regencia de María Cristina de Austria, se inició la construcción de un nuevo edificio en el paseo del Cisne, hoy calle de Eduardo Dato, 20. Aunque se atribuye el proyecto al arquitecto Marqués de Cubas, no hay documentación que lo respalde. Pero poco después, el obispado decidió trasladar el seminario a las Vistillas, en el terreno del antiguo palacio del duque de Osuna.

El Palacio de Osuna, ubicado al final de la calle Don Pedro, fue objeto de una larga historia de cambios de propiedad y pleitos. En 1894, tras quedar en manos de los acreedores del duque de Osuna, el palacio fue vendido a la archidiócesis de Madrid, que lo demolió en 1900 para dar lugar al seminario. Los jardines de la finca se convirtieron en los Jardines de las Vistillas.
El diseño arquitectónico del seminario, a cargo de Miguel de Olabarría y Ricardo García Guereta, con la intervención posterior de Juan Moya Idígoras, se inauguró el 23 de octubre de 1906, recibiendo la advocación de San Dámaso. En 1950, debido al incremento de seminaristas, se añadieron dos nuevos pabellones en los lados norte y sur, y en 1977 fue declarado monumento histórico-artístico.

El edificio, de planta rectangular con torreones en las esquinas y una torre de ingreso en su fachada este, se organiza alrededor de dos patios rectangulares. La iglesia, situada en el cuerpo central, presenta una planta de cruz latina y exhibe un estilo neomudéjar, con ladrillo visto y amplios vanos. Su decoración neogótica evoca las construcciones militares de la época. En los jardines del Seminario se encuentra un grupo escultórico en honor a Enrique Osso, nombrado patrono de los catequistas por Juan Pablo II.
Descubre la historia y la arquitectura del Seminario Conciliar de San Dámaso en un recorrido lleno de encanto por el corazón de Madrid.

